Los cambios en el gabinete dispuestos por el presidente de Chile, Sebastián Piñera, reforzaron el “perfil empresarial, conservador y neoliberal” de su administración, según un pronunciamiento de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).
“Se trató más bien de un enroque de ministros y de blindar a algunos funcionarios del gobierno como Joaquín Lavín –con un rotundo fracaso en Educación- y Laurence Golborne –que debe su posicionamiento a los 33 mineros atrapados en la mina San José”, señala la central chilena, integrante de la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur (CCSCS).
La CUT chilena criticó el ingreso al gabinete de “personeros históricos de la UDI”, como Pablo Longueira y Andrés Chadwick, y aseguró que ninguno de los cambios decididos por Piñera significa algo para los trabajadores y el pueblo.
Según su opinión, se trató más bien de un “ajuste de las pugnas y diferencias internas de la derecha”, que de mejorar la gestión del gobierno, y el presidente Piñera parece “más preocupado” de cómo mejorar en las encuestas que de hacer un buen gobierno.
“La CUT señala que pese a estos movimientos de la clase política, se mantienen las demandas del mundo del trabajo y la convocatoria al Paro Nacional del 24 y 25 de agosto próximo, porque las reivindicaciones del pueblo siguen latentes y es necesario movilizarse para alcanzar objetivos como cambiar el sistema previsional, avanzar hacia un nuevo Código del Trabajo, terminar con el MultiRut y los despidos por necesidades de la empresa, tener educación y salud pública de calidad y gratuita y avanzar hacia una nueva Constitución Política”, concluyen en el documento, firmado por Arturo Martínez, presidente de la CUT.
La central chilena convocó para un paro nacional el 24 y 25 de agosto, contra la "escandalosa desigualdad social y económica existente", cuya cara "más sucia" es la fuerte concentración de la riqueza del país. A continuación, las seis razones de los trabajadores para esta movilización.
1.- Por una Reforma Tributaria. La trasnacionales, los consorcios nacionales y extranjeros, las grandes empresas, los más ricos, pueden y deben pagar más impuestos que permitan al país tener recursos para enfrentar los problemas sociales. Esos impuestos deben servir para el desarrollo de las regiones donde están instaladas dichas empresas.
2.- Cambio del sistema de previsión social. En el actual sistema de pensiones radica el empobrecimiento de millones de pensionados y de la gente de la tercera edad. El sistema de pensiones de capitalización individual con fines de lucro, permite el enriquecimiento de los grupos económicos que administran las AFPs y las empresas donde estos capitales se invierten. El Estado debe jugar un rol preponderante en materia de previsión social y las empresas deben aportar para las pensiones de sus trabajadores y trabajadoras.
3.- Mejorar la salud de todas y todos los chilenos. Las Isapres tienen planes especulativos y no logran satisfacer las necesidades de los usuarios y, además, producen endeudamiento. Se requiere una profunda reforma a la Ley de Isapres para terminar con los planes abusivos y el estado debe aumentar los recursos para una salud pública de calidad y oportuna.
4.- Nueva institucionalidad para la educación. La CUT respalda las justas y coherentes demandas de Estudiantes, Profesores y Asistentes de la Educación y exigimos una nueva institucionalidad para la Educación Pública. Exigimos terminar con el lucro a costa de platas del Estado y garantizar el real acceso a la educación y, la participación de todos los estamentos en las decisiones de la Educación.
5- Nuevo Código del Trabajo. Es en el trabajo donde se producen las grandes desigualdades sociales, afectando a millones de trabajadoras y trabajadores con empleo precario, de mala calidad y con salario de pobreza. Demandamos un nuevo Código Laboral que garantice una verdadera libertad sindical, negociación colectiva sectorial y por servicios, real derecho a huelga, termino al despido por necesidades de la empresa y fin al MultiRut, entre otros.
6.- Nueva Constitución Política. Chile como país requiere de una nueva Constitución Política, que de rango constitucional a los derechos fundamentales de los trabajadores y trabajadoras y que establezca el plebiscito como una forma de resolver los grandes temas nacionales para que chilenas y chilenos puedan opinar y decidir respecto de los grandes temas del país.





