La segunda reunión entre las centrales sindicales de Brasil y el gobierno de ese país terminó sin acuerdo y ahora los trabajadores se preparan para movilizarse en defensa del aumento real del salario mínimo.
El último encuentro fue el viernes 4 de febrero en el gabinete regional de la Presidencia de la República en São Paulo. La reunión contó con la presencia del ministro de la Hacienda, Guido Mantega, del ministro del Trabajo, Carlos Lupi, e del ministro de la Secretaria General de la Presidencia, Gilberto Carvalho.
Los sindicalistas no abren mano del aumento real del salario mínimo mientras el gobierno insiste en los 545 reales de reajuste. Los dirigentes de la CGTB, CTB, CUT, Fuerza Sindical, Nueva Central y UGT de forma unitaria subrayaron que esa política de contención salarial no funcionó en el gobierno de Fernando Henrique y es contraria a las acciones del presidente Lula que ha valorizado a los más pobres y terminó su mandato con aprobación record.
Las Centrales dijeron que hubo un gran debate particularmente con el ministro de Hacienda, Guido Mantega, que defiende un “ajuste fiscal”. Los trabajadores le recordaron a Mantega que aumentar salario no es gasto, es inversión, que genera más empleo y renta para los trabajadores.
Según los sindicalistas, lo que fue firmado con el presidente Lula es un acuerdo de valoración del salario mínimo, y no de corrección del salario como está proponiendo el actual gobierno. Eso significa que es necesario haber aumento real de salario. Para las Centrales el llamado “ajuste fiscal” significa pagar intereses bancarios y frenar o desarrollo del país.El control de la inflación no es disculpa, fue señalado en la reunión, pues ella es fruto de la especulación con los alimentos y no porque esté ocurriendo en el país un consumo sin control. Para los trabajadores, en los últimos años hubo en el Brasil transferencia de renta y no “gasto público” como afirma el ministerio de Hacienda.
“Para la CGTB es fundamental que el salario mínimo tenga aumento real. Nosotros sabemos que no caímos en la crisis en 2009 en función de la política social aplicada por el gobierno Lula que garantizó en los últimos seis años aumento real de salario mínimo. No es posible que comenzemos el nuevo gobierno, que tiene el compromiso de profundizar aquello que fue hecho por Lula, sin tener aumento real del salario mínimo y sí con aumento de la tasa de intereses”, dijo el presidente de la CGTB, Antonio Neto.
De acuerdo con el presidente Neto “no podemos permitir que los derrotados que perdieron la elección de 2010 pauten la economía brasileña y puedan presionar el gobierno para no atender a los trabajadores. No hay acuerdo sin un aumento real del salario mínimo. No es un aumento económico, es un aumento político. Es el momento de ese gobierno mostrar a que vino y dar una respuesta al país”.
“Estamos preocupados con esa preocupación de reducir gastos. Nosotros sabemos que eso es para pagar intereses y parar el desarrollo del país”, dijo Wagner Gomes.
“Cuando se va a discutir el aumento del salario mínimo de 2011 el gobierno presenta argumentos fuera de la realidad. Hay una visión fiscalista por parte del gobierno con la cual no concordamos. Para la CUT, no hay como aceptar R$ 545”, dijo el presidente de la CUT, Artur Henrique.
Para el presidente de la Fuerza Sindical y diputado federal Paulo Pereira da Silva (Paulinho), “existe una tentativa del mercado de mandar en todo. El mercado decide y acabó. Nosotros no vamos a concordar con esa política del mercado mandar en todo. El mercado decidió que no tiene que haber aumento del salario mínimo. Y Mantega intenta convencernos de eso. Nosotros queremos aumento real del salario mínimo en 2011, aumento para los jubilados en 2011 y corrección de la tabla del IR. Si no se hace eso no hay acuerdo”.
“Todo indica que se no hay una propuesta del gobierno satisfactoria para los trabajadores nuestro embate será en el Congreso Nacional. Vamos a usar todas nuestras armas legales para convencer a los parlamentarios”, afirmó José Calixto, presidente de la Nueva Central.
“El gobierno que siempre argumenta que la inflación corroe el salario, no puede dar el mal ejemplo de no corregir la tabla del IR. Nosotros estamos sorprendidos con Dilma porque ella no nos atendió todavía. Eso está dificultando mucho que podamos avanzar”, subrayó el presidente de la UGT, Ricardo Patah.
Fuente: CGTB





