
El secretario de relaciones internacionales de la Confederación General del Trabajo (CGT) de Argentina y titular de la UOCRA, Gerardo Martínez, resaltó la necesidad de reducir la informalidad y habló de la importancia de la Jornada Internacional del Trabajo Decente. "No habrá salida de la crisis con flexibilidad y precarización laboral”, dijo.
Por Héctor Medina
–¿Qué implica el concepto de trabajo decente?
–El concepto sin dudas es muy amplio y para alguno quizás novedoso; sin embargo, no se trata ni más ni menos que de exigir el cumplimiento efectivo de una serie de requisitos básicos relacionados con la garantía de cumplimiento de las condiciones laborales para que los trabajadores realicen su tarea de manera digna. Siempre insistimos en que el concepto de trabajo decente equivale a dignidad. En consecuencia, el trabajo digno y decente en los tiempos modernos significa, entre otras cosas, dar cumplimiento irrestricto a los derechos del trabajo, de la seguridad social, al acceso a salarios justos, a la lucha contra la precariedad e informalidad laboral, a la erradicación de la explotación y el trabajo infantil, la garantía de no discriminación ni hostigamiento en el ámbito laboral, al respeto a la identidad laboral, el derecho de expresión y participación laboral directa o indirecta a través de organizaciones representativas elegidas por las trabajadoras y trabajadores, a un esquema económico, productivo y laboral que asegure un desarrollo con equitativa distribución de la riqueza. Todo esto en el marco de los convenios y recomendaciones de la OIT considerando que estas normas constituyen un piso de igualdad para las trabajadoras y trabajadores del mundo.
–¿Que actividades se realizarán en la Argentina por el Día Internacional del Trabajo Decente?
–Se llevará adelante fundamentalmente una serie de actividades de difusión y concientización, tanto en ámbitos laborales y académicos como en la vía pública, con el objeto de hacer cada vez más visible, tanto para trabajadores como para empleadores, la necesidad de garantizar el cumplimiento del conjunto de derechos y obligaciones que dan contenido al concepto de trabajo decente. Desde la Secretaría de Relaciones Internacionales de la CGT RA, tal como lo venimos haciendo desde hace algunos años, hemos coordinado acciones conjuntas con distintos sindicatos y con todas las regionales de la CGT en el país. Para ello se han realizado y distribuido afiches de vía pública y folletería informativa que será distribuida a los trabajadores en sus lugares de trabajo, en sus organizaciones sindicales y en ubicaciones neurálgicas de la Ciudad de Buenos Aires y el interior del país. El cierre de la jornada se realizará con un acto simbólico en la Ciudad de Buenos Aires, en la Plaza del Congreso, con una suelta de globos alusivos con consignas temáticas, que se sumará a las tareas de concientización. La organización de esta jornada en el marco de las actividades internacionales las realiza el Equipo Multidisciplinario de Trabajo Decente de la CGT RA –EMTD– creado por el Consejo Directivo.
–¿Cuáles son los déficits en esa materia en el país y en la región?
–Es innegable que siguen existiendo falencias estructurales que conspiran contra el objetivo de alcanzar un cumplimiento pleno del trabajo decente y de calidad en toda su dimensión. Sin embargo, en nuestro país, por ejemplo, en los últimos años, tanto en la gestión de Néstor Kirchner como en la actual de Cristina Fernández, se ha avanzado mucho en esta materia. La gestión de ambos se ha caracterizado por una marcada decisión política tendiente a atender y reivindicar los derechos y conquistas laborales de los trabajadores. La reinstauración efectiva de las negociaciones colectivas sumado a toda una batería de medidas protectivas de los derechos laborales, además de políticas activas que han favorecido la creación de empleo, la recuperación del salario, el avance en la distribución del ingreso, configuran un escenario favorable y cercano al objetivo de alcanzar un estándar de calidad en el trabajo. Por su parte, en la región, el advenimiento de gobiernos con un marcado sesgo progresista, también han contribuido a mejorar las condiciones generales del trabajo y de los trabajadores.
Quedan asignaturas pendientes todavía. La erradicación o reducción de los niveles de informalidad laboral sigue siendo una de ellas, con el gran desafío de crear las políticas públicas para lograr una mejor y mayor distribución de la riqueza, siendo un ejemplo la puesta en vigencia de la Asignación Universal por Hijo.
–¿A qué sectores afecta más la falta de empleo de calidad?
–Fundamentalmente a aquellos sectores marginados, que tienen dificultades para acceder al trabajo formal y que, por distintas razones, no tienen detrás la protección de una organización sindical representativa que pueda velar por la defensa de sus derechos. En ese sentido, el gran desafío que tenemos desde las organizaciones sindicales es el de trabajar para lograr la inclusión de estos trabajadores en un esquema de formalidad laboral y de representación. Para ello, la capacitación y formación laboral es una herramienta clave. Son muchas las organizaciones sindicales que están trabajando muy fuerte en este aspecto y tenemos la plena convicción de que estamos por el buen camino. Además, cuanto más cantidad de trabajadores se encuentren debajo del paraguas de la representación sindical, más podremos avanzar en el objetivo de lograr condiciones de trabajo decente, digno y de calidad.
–¿Qué iniciativas se están impulsando en la materia en el sector de la construcción?
–Nuestra organización sindical exige la jerarquización de los trabajadores constructores, la formalización laboral, el respeto a la calificación profesional de los trabajadores. Para ello creó una tarjeta inteligente Soy Constructor que reemplaza al anterior instrumento llamado Libreta de Fondo de Cese Laboral; esta tarjeta permite imprimir la historia laboral del trabajador, su categoría, los cursos de capacitación y formación profesional realizados y controlar que el empleador haya registrado el ingreso en el trabajo; participación del sindicato en el diseño de las políticas públicas que se relacionan directa o indirectamente con el sector, sostenimiento permanente de la negociación colectiva; cobertura de seguridad social (la UOCRA ha logrado la sanción de la ley de Jubilación a los 55 años para los trabajadores constructores) y el cuidado de la salud para los trabajadores constructores y sus familias a cargo de la obra social sindical UOCRA; demanda de políticas públicas para acceso a créditos hipotecarios de viviendas para sectores medios; la UOCRA lidera el Foro de la Vivienda y Desarrollo Urbano, en donde estamos planteando propuestas para mejorar la actividad de la construcción y el acceso a la vivienda de los sectores medios de la sociedad; fomento y promoción de viviendas sociales dignas; inversión pública que apunta a la competitividad económica del país, y fundamentalmente, participamos como gremio representativo en todas las instancias bipartitas y tripartitas. Todas las iniciativas que promovemos son un paso adelante en materia de protección de los derechos laborales, el trabajo decente y la justicia social, valores que forman parte indisoluble de los conceptos fundamentales de la UOCRA
–¿De qué forma la iniciativa por el trabajo decente ayudaría a superar definitivamente la crisis internacional actual?
–Contribuiría, claramente, desde lo que significa un proceso de inclusión en el mercado laboral. A mayor inclusión, mayor nivel de actividad económica, cuestión que, a mi juicio, contribuye de manera decisiva en la generación de actividad económica. Contrariamente a lo que los gurúes del neoliberalismo económico ortodoxo han pregonado en la década de los ’90, la aplicación de políticas que fomenten la industria, la inversión en infraestructura y la generación de empleo a través de mano de obra intensiva, contribuyen a generar un círculo virtuoso de la economía que beneficia a todos. La crisis económica que afecta a muchos de los países del mundo ha surgido fundamentalmente por el estallido de un esquema económico basado únicamente en la especulación financiera. Por eso nosotros decimos que los gobiernos, principalmente aquellos que conforman el G20, deben impulsar medidas concretas destinadas a la generación de empleo y a la vigencia integral de los derechos de los trabajadores. Sin mecanismos para enfrentar los niveles de desempleo generados por la crisis mundial, no estará garantizada la paz social ya que los pueblos no soportarán perder sus derechos.
–¿Qué perspectivas ve para el mundo del trabajo en los próximos meses?
–Como he dicho en mi reciente discurso como presidente del Consejo Sindical de Asesoramiento Técnico (Cosate) de la Conferencia Interamericana de Ministros de Trabajo de la OEA, a esta altura para nosotros, los trabajadores, el problema no es la crisis porque el modelo es la crisis, la cuestión es entonces cambiar el modelo. No hay salida de la crisis con más crecimiento si no hay distribución; o con más globalización si ésta no es justa; con más competitividad si con lo que se compite es con los derechos del trabajador; con su salario y con su prestación social; con políticas mínimas de seguridad social funcionales a las pérdidas constantes de puestos de trabajo; no hay salida de la crisis con medidas de salvamento financiero que luego terminan endeudando a los Estados y todos sus habitantes, preludio de los ajustes que recaen en los trabajadores; no hay salida de la crisis con la flexibilidad y la precarización laboral. Pero sí habrá salida de la crisis con diálogo social en condiciones de paridad, considerando al trabajador y a su familia con sus derechos y a la previsión social; sí hay salida de la crisis con una competitividad internacional ordenada que busque la complementariedad; sí hay salida de la crisis con un sector financiero orientado a la economía real; sí hay salida de la crisis con salarios justos y respeto a la identidad laboral.
Es decir, con un modelo de desarrollo sustentable que integre al comercio y la producción con los valores de respeto mutuo entre la producción y el trabajo.





