En línea con los pronunciamientos de la mayoría de las entidades sindicales brasileñas, la Central de Trabajadores y Trabajadoras de Brasil (CTB) toma partido para contribuir al triunfo electoral de Dilma Rousseuf, que la mayoría de las encuestadoras dan como ganadora en la primera vuelta del 3 de octubre.

“Los sindicatos tienen que mantener su independencia y autonomía de clase ante los patrones, los gobiernos y los partidos políticos. Pero autonomía no es neutralidad, y hoy lo que más interesa para la clase de la trabajadora, y así lo resolvió nuestra Dirección Nacional, es que Dilma asegure la continuidad del ciclo de cambios iniciado por Luiz Inácio “Lula” Da Silva en 2002” relató Joao Batista Lemos, secretario de relaciones internacionales de la CTB.
La necesidad de seguir adelante con este proyecto de nación soberana está plasmada en la plataforma aprobada por cinco centrales sindicales de Brasil en la Conferencia Nacional de la Clase Trabajadora, reunida el primero de junio en Sao Paulo.
La CTB, según comentó Batista, considera que para ese proyecto nacional resulta “imprescindible” el protagonismo de la clase trabajadora, como una forma de combinar la lucha política institucional con la lucha de masas.
“Pensamos que el próximo gobierno tiene que avanzar con los cambios y las reformas estructurales. La política macroeconómica del gobierno de Lula estuvo demasiado ligada a los intereses del capital financiero. Necesitamos una reforma agraria, porque hoy el gran latifundio se confunde con el agronegocio, que compromete la soberanía alimentaria de Brasil”, agregó.
Batista está convencido que un triunfo del derechista José Serra significaría un retroceso muy grande para la integración regional, sobre todo por su compromiso con las políticas neoliberales. “Él fomentaría una relación íntima con Estados Unidos y combatirá la propuesta soberana para América Latina que promueve Lula, que apuesta realmente a la construcción de un bloque contrahegemónico”, evaluó.





