El sábado 19 de marzo, en el Palacio de Itamaraty, en Brasilia, los presidentes de las Centrales Sindicales entregaron al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, un documento afirmado por la CGTB, CTB, CUT, Força Sindical, Nova Central y UGT.
Allí plantearon que los trabajadores brasileños se suman a todas “las mujeres y hombres que, en todo el mundo, preconizan una política internacional de paz, de derechos humanos, de desarmamiento, de no-intervención, de autodeterminación y de soberanía de los países y de los pueblos, elementos esenciales para la conquista de un ambiente político internacional calcado en la libertad y en la democracia, principios fundantes de la gran nación norte-americana”. Ese día los EUA se preparaban para atacar a Libia.
Acrecentaron que “reivindicamos el fin del bloqueo económico a Cuba, medida que, hace décadas, impone enormes sufrimientos y privaciones al pueblo de la isla caribeña”.
Apuntaron aún “el creciente déficit comercial con los EUA, que pasó de los US$ 4,4 mil millones en 2009 para US$ 7,7 mil millones en 2010, un aumento de 75%”.
Para los trabajadores brasileños, tal déficit “es resultado, entre otros motivos, de la depreciación forzada del valor del dólar norteamericano y de la imposición de injustas barreras a la entrada de productos brasileños en los EUA, especialmente de etanol, productos siderúrgicos, tabaco y jugo de naranja”.
Las entidades defienden una mayor regulación del comercio internacional. Con “medidas concretas para combatir el proteccionismo y los subsidios en las economías centrales”.
Las centrales sindicales expresaron también la solidaridad con los trabajadores del estado norteamericano de “Wisconsin y de otros estados y a los sindicatos norteamericanos en lucha contra las medidas de restricción de las actividades sindicales y de las negociaciones colectivas aprobadas por parlamentos locales”.





