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Aguirre sobre la COP 16

Cuando recién podíamos empezar a digerir críticamente los resultados de la última cumbre del G20 en Seúl, ya debemos empezar a pensar el laberinto de negociaciones que se concentrarán en la XVI Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP-16).

 

 

La vorágine y el desenfreno informativo hacen que los veloces tiempos de la política luzcan aún más apurados y se desvanezcan en el aire en apenas horas o minutos. Cuando recién podíamos empezar a digerir críticamente los resultados de la última cumbre del G20 en Seúl, ya debemos empezar a pensar el laberinto de negociaciones que se concentrarán en la XVI Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP-16), donde ministros y delegados de 193 países y de la Unión Europea (UE) negociarán acuerdos durante dos semanas

 

Es que el mayor desafío que enfrentan nuestras sociedades que ahora se llaman “de la información” es poder pensar la integralidad de la política. La fragmentación representa un problema serio porque sabotea la evolución de un sistema internacional más democrático e igualitario y subestima la capacidad de comprensión del todo: encasilla los temas en espacios de discusión técnico-políticos que no toman en cuenta las discusiones o toma de decisiones de otros ámbitos paralelos que abarquen la misma (y mucho menos los que abarquen distintas) temáticas, y ayudan a crear nichos compartimentados que dificultan la elaboración de un proyecto integral

 

El compañero de la CTA, Joaquín Turco, delegado de ENRE, se encuentra actualmente en Cancún acompañando las negociaciones y estará presentando a la delegación nacional, las propuestas de la central para la negociación. Pero más allá de los acuerdos que se logren en Cancún, a nivel nacional, tenemos el desafío de construir la posibilidad de implementar un modelo de desarrollo y de inserción internacional que sea sustentable; que, entre otros, recupere la investigación en tecnología, que desarrolle energías alternativas para que el acceso a la luz eléctrica sea un derecho adquirido, respete los saberes tradicionales, que promueva la agricultura familiar y campesina, que promueva el transporte público de calidad, sólo para citar algunos ejemplos.

 

Más allá de lo que se pueda alcanzar en Cancún, sabemos que las consecuencias del modelo de producción global las vamos a sentir en el corto plazo. El principio de precaución debería animar políticas públicas, para combatir nuevas enfermedades provenientes del aumento de temperaturas, como vimos con la epidemia de dengue, para trabajar con pobladores de zonas inundables, para prevenir la falta de agua, que son algunas de las consecuencias previsibles. En este sentido, además de la preparación a nivel nacional, es necesario que esta temática sea tomada en cuenta en los espacios de integración regional como Mercosur y Unasur, a la hora de pensar infraestructura, comercio y políticas migratorias. El Banco del Sur podría jugar un papel clave en las medidas de adaptación preventiva y reactiva.

 

Para enfrentar este desafío de poder mirar el todo y superar el status quo político en las instituciones internacionales, tenemos que emprender colectivamente una serie de actividades políticas coordinadas que incluyen juntarnos con otros colectivos, elegir líderes, establecer objetivos comunes y construir estrategias de alianzas. Un primer paso que los países menos poderosos del escenario internacional deben lograr es empezar a cambiar las reglas o incidir en sus procesos de modo tal que nuestras necesidades, al estar en alianza, puedan ser de peso en estructuras originalmente formuladas por países poderosos. Para ello, el trabajo de los diversos actores territoriales, de los movimientos sociales, en la agenda del desarrollo de cada uno de nuestros países es impostergable.

 

La CTA ha venido acompañando las negociaciones de cambio climático, por entender que el sindicalismo que necesitamos para los desafíos de hoy, no puede limitarse a la agenda del trabajo. Los trabajadores, las comunidades, las organizaciones de base, pueblos originarios hacen a la CTA y por lo tanto estamos convencidos que es fundamental monitorear e intervenir en la agenda internacional porque los acuerdos y decisiones que allí se toman afectan nuestra vida cotidiana.

 

El cambio climático tiene sus consecuencias sociales y económicas claras. Los más vulnerables son los principales afectados. No llegar a un acuerdo que sea justo, vinculante, en el cual los que más contribuyeron emitiendo más CO2 sean los que más paguen, significa que aún sabiendo que es posible actuar, se elige no hacerlo o hacerlo con medidas paliativas, dejando a los más vulnerables, librados a las capacidades individuales de adaptarse, desplazarse, migrar.

 

El diagnóstico y las respuestas ya están sobre la mesa. El cambio climático responde a un modelo de producción y consumo depredador del medioambiente, los recursos naturales, la fuerza de trabajo, con una distribución desigual de las ganancias. Las soluciones también son conocidas: cambiar esos patrones de producción y consumo, con justicia, equidad, responsabilidades comunes pero diferenciadas.

 

Argentina hoy tiene la debilidad de depender de las exportaciones de commodities, lo que a corto plazo puede verse como una fortaleza por los precios del mercado internacional, que le permiten entrar en clubes como el G20. Esta misma fuente de generación de ingresos es la principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero del país, por los efectos de la concentración de ganado, por los gases provenientes de los agroquímicos, y por favorecer la deforestación eliminando fuentes de retención de carbono, entre otros, y porque, a su vez, estas commodities se exportan mediante transportes ineficientes en términos energéticos.

 

Existen condiciones para promover la soberanía alimentaria y para generar una base industrial que pueda fundarse en tecnología propia para una economía inclusiva y baja en emisiones de carbono. Tenemos un enorme capital humano, recursos naturales, saberes diversos. Para promover otro desarrollo necesitamos continuar acumulando y uniendo a los compañeros en los territorios para comprender los desafíos que tenemos que enfrentar y conseguir implementar todas esas propuestas que ya existen y que son alternativas.

 

Lo que para el discurso dominante representó el año pasado el “fracaso de la cumbre de Copenhague” fue, en realidad, un avance para la estrategia de los países en desarrollo y emergentes que pudieron fijar posiciones propias y lograron obstaculizar las intensiones de la UE y EEUU respecto a los nuevos parámetros permitidos de emisión de gases. Este tipo de estrategias unificadas del grupo de los países menos poderosos, generado originalmente para lograr consensos frente a la agenda comercial de los “países más desarrollados”, es un paso significativo. Pero cada uno de estos países, como el nuestro, cuando vuelve de la pulseada con los más poderosos, debe mirarse al espejo de su propio modelo de desarrollo. Hacerlo sustentable social y humanamente es lo que le va a permitir que esa alianza se de en base a otras reglas del juego, y que esas reglas de juego puedan golpear los patrones de acumulación y devastación global.

 

Por Adolfo "Fito" Aguirre, secretario general de la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur

 

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