A través de un comunicado conjunto, la Coordinadora Sindical de América Central y el Caribe (CSACC) y la Confederación Centroamericana de Trabajadores (CCT) reiteraron su negativa a cualquier avance en las negociaciones que pueda desembocar en la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Centroamérica y la Unión Europea.
A pesar de que al comienzo de las tratativas, en 2007, los negociadores europeos descartaban la posibilidad de “un TLC más”, hoy la realidad “demuestra totalmente lo contrario”, según afirman.
Por eso el sindicalismo centroamericano reclama un Acuerdo de Asociación que favorezca el “desarrollo integral y un mayor grado de cohesión social”, y que incluya las propuestas sindicales. Piden, entre otras cosas, que se tengan en cuenta las “enormes asimetrías existentes” entre ambas regiones; establecer un intercambio comercial que fortalezca el desarrollo de la región, y garantizar la institucionalidad democrática,
También proponen contemplar una política migratoria basada en el marco de los derechos de los emigrantes establecido en las Convenciones de Naciones Unidas, en los Convenios de la OIT, en los pactos y tratados internacionales sobre derechos humanos.
“El Acuerdo con Europa, debería implicar una mejora en las condiciones de empleo y vida de los trabajadores, la defensa de nuestra cultura, y la expansión de la educación, como aspectos fundamentales para lograr un desarrollo sostenible de la sociedad”, afirman desde la CSACC y la CTC.
Pero ninguno de estos planteos ha sido contemplado por los negociadores, y la situación actual no parece ser muy alentadora. “El movimiento sindical centroamericano responsablemente ha realizado un proceso de interlocución, teniendo siempre una respuesta negativa, cerrada e irresponsable por parte de los negociadores de ambas regiones. Por lo expuesto nos oponemos y condenamos el llamado Acuerdo de Asociación por ser un Tratado de Libre Comercio más”, continúan en la declaración.
El formato de acuerdo en el que se ha avanzado estas últimas semanas, sostienen los trabajadores centroamericanos, no respeta las asimetrías sociales y económicas de la región, avanzó a través de un proceso “cerrado y antidemocrático” y eliminó los monitoreos de seguimiento para verificar el cumplimiento de derechos humanos, ambientales y socio laborales.
La eliminación de esos mecanismos “convierte al pilar comercial en el eje central”. “El actual proceso de negociación demuestra que el Acuerdo no favorece efectivamente a una integración inclusiva, sistémica y desde los pueblos, sino únicamente a aspectos comerciales de interés de la Unión Europea para que se le facilite su comercio en la región”, concluyen





