Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres / Organización Regional Interamericana de Trabajadores CIOSL – ORIT
Primer Encuentro Sindical del Cono Sur de América Latina (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay) Buenos Aires, Septiembre 21 – 22, 1986
Documento de Introducción
La Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) y la Organización Regional Interamericana de Trabajadores (ORIT) tomamos la decisión de convocar este primer Encuentro Sindical del Cono Sur, teniendo en cuenta, la situación existente en esta región de América Latina en la que algunos países están iniciando procesos de apertura democrática, después de varios años de dictadura, mientras que otros, específicamente Chile y Paraguay todavía están regidos por gobiernos de fuerza.
Nuestro objetivo es posibilitar la reflexión y el intercambio de experiencias entre las centrales sindicales del área, sobre los problemas que afrontó el movimiento sindical durante la dictadura, los retos que plantea el proceso de apertura democrática y como utilizar todo esto para ayudar a las organizaciones sindicales de los países que aún están bajo gobiernos autoritarios en sus esfuerzos por lograr la vigencia de la democracia y la libertad.
Esperamos que este Encuentro Sindical del Cono Sur sirva para estimular el coraje, la capacidad de lucha, los esfuerzos unitarios y la esperanza de los trabajadores de América Latina. La promoción de esta actividad, obedece a nuestra intención de coadyuvar las acciones futuras del movimiento de los trabajadores en la promoción y desarrollo de los derechos humanos y sindicales, en la defensa de los derechos y aspiraciones de los pueblos por el crecimiento económico con justicia social y, en definitiva, por una democracia plena.
La experiencia obtenida por CIOSL y ORIT en esta región de América Latina, a través de diversas misiones sindicales y del contacto directo con los dirigentes y las bases de las organizaciones sindicales nacionales, indica que la democratización es todavía un proceso inconcluso.
Debido a esto, las diferentes organizaciones sindicales de esta región (Argentina: CGT; Bolivia: COB; Brasil: CUT y CGT; Chile: CNT y CDT; Paraguay: MIT; Uruguay: PIT-CNT) están atravesando un período intenso de transformaciones que obligan a una agitada y activa rearticulación.
Sin embargo, no existen mecanismos de coordinación formal o informal entre las organizaciones sindicales aludidas. Es fácil constatar que algunos objetivos generales, buscados individualmente, son en muchos aspectos coincidencias y en alguna medida complementarios entre sí; por ejemplo: es apreciable la coincidencia en el fortalecimiento o aspiración por alcanzar la democracia, en el plano nacional e internacional, se expresan afinidades para la preservación de las recientes democracias por las perturbaciones que originan las políticas económicas del FMI, al mismo tiempo, se puede constatar que existe un interés común por apoyar la lucha de los pueblos de Chile y Paraguay; por revisar experiencias sobre las formas de lucha contra las dictaduras y maximizar el provecho de las vivencias obtenidas en el tránsito a la democracia en Argentina, Brasil, Bolivia y Uruguay.
Con facilidad se identifican temas prioritarios comunes, como es la necesidad de analizar las implicaciones económicas y sindicales de los cambios tecnológicos que se están llevando a cabo fundamentalmente en las industrias de Argentina y Brasil; también existe consenso en la urgencia por desarrollar un enfoque sindical sobre el significado y riesgo del llamado pacto o concertación social, etc.; no obstante existen grandes dificultades para que el movimiento sindical pueda conjugar positivamente su papel en favor de la profundización del proceso democrático y la necesidad de reivindicar reformas económico-sociales.
Durante los largos años de autoritarismo ocurrió una acelerada acumulación y concentración de riqueza en favor de los grupos económicos ligados a las dictaduras, mientras que los trabajadores y otros sectores de la población fueron llevados a condiciones de miseria y marginalidad; igualmente se desconocieron sus derechos políticos y miles fueron asesinados, apresados o lanzados al exilio.
El actual proceso de apertura democrática, en algunos países, ha restablecido importantes derechos políticos, pero ha dejado casi intacta la estructura de desigualdades sociales y económicas. Por eso, en los últimos meses, se ha desatado una verdadera ola de conflictos en todos los países del Cono Sur provocada por demandas salariales que buscan elevar los deteriorados niveles de vida; por el pleno restablecimiento de los derechos humanos y sindicales y por el castigo a los responsables de crímenes y medidas represivas durante las dictaduras.
Es evidente, sin embargo, que las sociedades de los países del Cono Sur viven ahora un intenso proceso de redefinición de sus rumbos políticos y económicos y que existe conciencia en los diferentes sectores sociales sobre la necesidad de evitar los errores del pasado.
El grado de influencia y efectividad que podrá conquistar el movimiento sindical en las nuevas instituciones que están emergiendo o emergerán en los actuales procesos de la región, dependerá de su capacidad de análisis, fuerza organizativa, movilización, y la formulación de propuestas en defensa de los intereses de los trabajadores.
Así, la clase trabajadora está expuesta a las contradicciones del complejo proceso de transición de la dictadura a la democracia; proceso en el cual los sectores económicamente dominantes tratan de hegemonizar su orientación e implementar un nuevo modelo de Estado capitalista que defienda eficazmente sus intereses. En ésta situación, sometida a la reestructuración política, con una crisis económica sin precedentes y frenada su lucha por el latente peligro de golpismo, la clase trabajadora y sus organizaciones sindicales mantienen, en ocasiones postergando sus justas aspiraciones reivindicativas, su decidido apoyo a la democracia.
En esta difícil encrucijada, algunas centrales sindicales han visto la posibilidad de concertar pactos sociales que definan las relaciones con los gobiernos y empresarios para crear condiciones de estabilidad que permitan un tránsito más ordenado hacia la profundización del proceso democrático.
El gran problema es que las políticas económicas que se están implementando cargan el peso principal de la crisis sobre las espaldas de los trabajadores y los grupos más pobres, mientras se avanza muy poco para modificar las estructuras de dominación heredadas de las dictaduras, especialmente en lo concerniente a la legislación laboral y a las obras sociales; en otros casos, se sigue recurriendo a la represión para enfrentar las acciones de protesta sindical y popular.
Dadas estas condiciones, resulta harto complejo y arriesgado desarrollar en la praxis el proceso de concertación o pacto social.
En definitiva, ese contorno general ha servido para que el movimiento sindical enfrente las teorías con la realidad, saque sus propias conclusiones y busque sus propios senderos.
Por otra parte, ha permitido el desarrollo de una nueva capa de dirigentes que en unión con la antigua dirigencia han vivido las nuevas experiencias de trabajo. Igualmente, la rotación de directivas, obligada por la represión de los gobiernos autoritarios, ha contribuido a fraguar aceleradamente cuadros de reemplazo. Se han visto multiplicadas las instancias de capacitación y de difusión dirigidas por las Centrales, Federaciones y Sindicatos de base que facilitan los nuevos intercambios de ideas y experiencias, comenzando ya a observarse los frutos de la labor capacitadora en los jóvenes dirigentes que han estado tras las acciones y movilizaciones del movimiento sindical. Del mismo modo, el desarrollo autónomo y pluralista ha recibido el impulso de las corrientes de renovación que surgen desde las bases; a ellos se agrega el número creciente de profesionales y centros de estudios que se han puesto al servicio del movimiento sindical, favoreciendo su capacitación y su trabajo de reflexión y análisis.
El desarrollo autónomo y pluralistas del Movimiento Obrero ha favorecido el contacto directo con las instancias del movimiento sindical internacional. Si determinadas corrientes en este campo han influido negativamente en la búsqueda de la unidad, el mayor fortalecimiento de las posiciones progresistas y el favorecimiento de las dinámicas pluralistas y democráticas en Latinoamérica se imponen y han constituido un aporte significativo en el desarrollo de las acciones y el avance antes reseñado.
La no menos importante vivencia del exilio que ha llevado numerosos dirigentes de diversos niveles a perfeccionarse en el desempeño de sus tareas solidarias y de representación del movimiento sindical, ha operado como una escuela privilegiada de formación, permitiendo la apertura a nuevos horizontes y a una gama de experiencias sindicales.
Este nuevo rol y función del movimiento sindical en el Cono Sur que se construye sobre estas dinámicas, se ve igualmente favorecido por experiencias similares de autonomía y renovación democrática que se perfilan en el contexto latinoamericano. Ello es especialmente valedero en aquellos países del Cono Sur que han vivido experiencias similares de dictaduras y autoritarismo militares. La nuevas experiencias del CNT y CDT en Chile, de la CGT en Argentina, el surgimiento de centrales sindicales en Brasil como la CUT y la CGT, así como el desarrollo de la COB en Bolivia y del PIT-CNT en Uruguay, y la nueva organización del MIT en Paraguay; apuntan en esta misma dirección.
En estos términos se conjuga la necesidad de una integración Latinoamericana que favorezca un desarrollo nacional e interdependiente con los aires de renovación democrática en los niveles políticos y sindicales. Ello muestra la importancia para el movimiento sindical de tener instancias superiores de intercambio de experiencias, de agregación de demandas comunes, de elaboración de plataformas tendientes a garantizar un desarrollo democrático, así como a permitir la integración de nuevas experiencias, abiertas a los nuevos desafíos que presenta el orden económico internacional.
Las experiencias del movimiento sindical durante los períodos de dictadura y hoy en los procesos de democratización, su búsqueda de nuevos senderos de renovación democrática con pluralismo, que permita ligar los intereses sectoriales y la diversidad de ideologías, constituye un importante punto de referencia en estos nuevos caminos por recorrer. La profundización e internacionalización de estas experiencias pueden contribuir a que las salidas que afloran en el Cono Sur, logren prevalecer sobre los dramáticos desgarramientos que sufren otras regiones.
En estos términos y con estas nuevas perspectivas estimamos que se enriquece nuestro objetivo fundamental para este primer encuentro sindical del Cono Sur. La función del movimiento sindical como agente de negociación y agente de transformación social, se revela vinculada a la tarea de servir prioritariamente a los intereses de los trabajadores en un camino de renovación y reconstrucción democrática en unidad y pluralismo.
Por todo lo anterior manifestamos la clara voluntad de CIOSL y ORIT para impulsar desde ya un camino de diálogo, discusión y convergencia entre todas las Centrales Sindicales reunidas en este encuentro y que están por el cambio social y la democracia plena para América Latina de hoy y de mañana.





