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Cumbre Sindical 2002 Imprimir E-Mail

POR OTRO MERCOSUR CON EMPLEO PARA TODOS
Brasilia 5 y 6 de diciembre de 2002


CUMBRE SINDICAL 2002

 

El Mercosur completó mas de 11 años de existencia y, a pesar de la fuerte crisis y parálisis que se han vivido los últimos 4 años, aun demuestra toda su potencialidad y continua siendo un proyecto viable y necesario para la gran mayoría de la sociedad y de los sectores políticos de los países que lo integran.

 

A pesar de la significativa disminución de las transacciones comerciales intra y extra bloque y de las sucesivas presiones de la administración estadounidense para la fragmentación del Mercosur, el mismo permanece como un proyecto estratégico para la región. Por ello, como ya hemos dicho en todos estos años, ese esfuerzo es contradictorio con las directrices de políticas nacionales que esos mismos gobiernos adoptaron en ese periodo. Sin cambios estructurales, el MERCOSUR continuara dependiendo del financiamiento externo, de las inversiones extranjeras y sin autonomía para definir sobre que bases quiere establecer sus relaciones económicas y comerciales con el mercado internacional. Para superar su fragilidad actual es preciso la firme decisión de cambiar el modelo económico aperturista y desregulador, que ha generado mayor pobreza, concentración de la riqueza y ha sido el factor decisivo para el aumento de la exclusión social. Si no se produce una inversión del papel de la política y esta es puesta al servicio de las demandas de la mayoría de nuestras poblaciones y no al servicio de la estabilidad financiera y de los intereses del gran capital, el MERCOSUR no será un instrumento de fortalecimiento de la política externa de nuestros países.


Algunos de los hechos mas destacados de esta época fueron las medidas adoptadas para atraer inversiones externas –ventas de empresas publicas, ganancias especulativas, etc.-. Entre 1993 y 1998 se produjo un ingreso masivo de inversiones, pero apenas el 15% de estos se dirigió a nuevos emprendimientos, la mayor parte fue atraída por la compra de empresas publicas y/o empresas locales. Por esto, en los últimos años, con el agotamiento de las privatizaciones y el aumento de la inestabilidad financiera, las inversiones externas cayeron significativamente. Mientras que en América Latina, entre 2000 y 2001, las inversiones externas cayeron una media de 10,6%, en Brasil y Argentina, las mayores economías de América del Sur, estas cayeron 31,5 y 71, % respectivamente. Entre 1998 y 2001 las inversiones externas del MERCOSUR cayeron mas de 64% (de 39,76 a 24,12 billones de dólares).


Con la internacionalización de la economía –impulsada por la apertura financiera, comercial y principalmente con la política de valorización cambiaria, se produjo la quiebra de las cadenas productivas de la estructura industrial y nuestros países se tornaron más dependientes de importaciones y con menor posibilidad de generación de tecnología. El tan pregonado aumento de la productividad derivado de ese proceso resultó, fundamentalmente, de un crecimiento económico mediocre y de una reducción significativa del empleo. Mas allá de eso, en los últimos años de la década pasada se invirtió la balanza comercial externa del MERCOSUR, pasando a ser deficitaria con relación a EE.UU. y la Unión Europea, sus principales socios comerciales.


Todos estos factores provocaron una onda recesiva y con ella la disminución del volumen de comercio –el principal éxito que presentaba el MERCOSUR- y en el 2000 los intercambios comerciales intrazona cayeron mas de un 30% con relación a 1998 y, en el año pasado, el monto del comercio intra-MERCOSUR volvió a los valores de 1994. Y si Argentina y Brasil han sufrido los impactos de esos retrocesos (entre 1998 y 2000 la balanza comercial entre los dos países cayo de 14 a 7 billones de dólares), para Paraguay y Uruguay, que realizan mas del 70% de sus transacciones comerciales en el MERCOSUR, esos resultados han sido desastrosos. Mas allá de eso, vale la pena recordar que 60% del comercio intrazona es intraempresas, lo que vale decir que la mayor parte de las medianas empresas y la casi totalidad de las pequeñas empresas tienen una posición marginal en este movimiento comercial.


Las consecuencias de esa situación se hacen sentir claramente en el plano social y en el mercado de trabajo. La PEA del MERCOSUR es de 94,5 millones de trabajadores y trabajadoras; de ese total 66,6 millones están ocupados, pero apenas 28,8 millones tienen una relación formal de trabajo (contrato, beneficios sociales, etc.), mientras que 37 millones trabajan por cuenta propia, están subempleados, están en la economía informal o tienen que someterse a empleos de mala calidad y sin cobertura de derechos laborales básicos (como contrato formal, vacaciones, 13º salario, seguridad social, indemnizaciones) para poder obtener algún rendimiento. Si sumamos a esos números los mas de 18 millones de desocupados, tenemos un cuadro que asusta: apenas 36% de la población activa del MERCOSUR dispone de una situación regulada de trabajo.


La caída de rendimientos, generada por el desempleo y marginalización del mercado formal de trabajo, aumentó la pobreza (que afecta a mas de 70 millones de habitantes del MERCOSUR) y la marginalización social ha sido agravada por los sucesivos recortes de gastos públicos. A título de ejemplo mencionamos el porcentaje de gastos en relación al PBI en áreas fundamentales como la educación (Brasil invierte 5%; Argentina y Paraguay 4% y Uruguay 3%) y salud (Argentina invierte 4,5%, Brasil 3%, Uruguay 3,6% y Paraguay 1,2%).


Con este cuadro, naturalmente los conflictos sociales se multiplican a través de los millares de cortes de ruta en Argentina, de las ocupaciones de tierra en Brasil y Paraguay y de las constantes marchas y movilizaciones en las principales ciudades de la región. El pueblo más empobrecido quiere comer y vivir decentemente, y por eso protesta y se manifiesta y, como no hay políticas y medidas para resolver esa crisis social, las respuestas han sido el aumento de la represión policial, llegando a situaciones peligrosas como la que ocurrió en Paraguay, que hace poco mas de dos meses llego a vivir bajo estado de excepción. Con esto, se debilita la democracia y aumenta la inestabilidad económica y política.


Somos concientes que nuestro papel es defender los derechos y demandas de los trabajadores y trabajadoras que representamos, y en ese proceso nos aliamos a los demás sectores sociales organizados para invertir este cuadro. Creemos que el fortalecimiento y avance del MERCOSUR puede contribuir en mucho para eso.

 

Queremos colaborar en ese proceso y en este sentido nuestra reflexión actual busca seguir una acción positiva, queremos ver hacia delante. Pero sabemos que eso no será posible si no reconocemos que la “herencia” que hoy tenemos no es fruto de la casualidad y no es el destino de la región, sino el resultado de las opciones que las elites económicas y políticas de nuestros países hicieron en estos años y las recetas que los organismos financieros internacionales han impuesto.

 

Por eso insistimos: es necesario adoptar medidas urgentes y enérgicas para alterar este curso del MERCOSUR, y dependen fundamentalmente de cambios profundos en la lógica que se han orientado las políticas nacionales.


Apostamos al MERCOSUR


En todo el proceso, la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur (CCSCS), integrada por 8 Centrales Sindicales que representan cerca de 20 millones de trabajadores, manifestó siempre la convicción de que el MERCOSUR seria un instrumento valioso para perfilar la forma de inserción de los países de la región en el mercado global y la construcción de un nuevo modelo de desarrollo, aun con la simultaneidad de su implantación y el proceso de apertura comercial, pues el proyecto de construir un mercado común permitiría que nuestros países buscasen formas de complementar sus economías, para superar o minimizar las perdidas productivas y comerciales. Sabemos también que la opción por un mercado común generaría perdidas de soberanía nacional y disminuiría el control social sobre las decisiones del Estado nacional, pero esta perdida puede ser compensada con la creación de organismos de representación política y social comunitarios, que garanticen un proceso más democrático bajo control social.


Por eso, a partir del Protocolo de Ouro Preto, en 1994, al contrario de los temas macroeconómicos, políticos, sociales y estructurales pasaron a tener mayor destaque en la agenda de negociación, ocurrió lo inverso y estos quedaron relegados al campo de la retórica, debido a dos razones principales: las limitaciones como consecuencia de las políticas de ajuste adoptadas y la opción por un modelo de regionalismo abierto, donde las negociaciones externas pasaron a condicionar el propio andamiento del MERCOSUR.


Lo que se constata es que la ausencia de políticas integradas de producción, financiamiento y tributación, la desarticulación en el relacionamiento con los organismos financieros internacionales y la fragilidad de los mecanismos institucionales existentes debilitaron el proceso de integración. Cuando los niveles de comercio comenzaron a caer, en 1999, los conflictos comerciales localizados pasaron a ganar los mayores espacios, y cuando la crisis económica y social se profundizo, el intercambio comercial retrocedió, debilitando más aun al bloque.


Al mismo tiempo, el retroceso comercial generó una situación más favorable al debate político sobre la profundización de la integración y sobre la naturaleza estratégica y geopolítica del MERCOSUR, para el establecimiento de relaciones mas equilibradas y soberanas con la Unión Europea, en el ALCA y en la OMC.


Nosotros vemos señales de cambio y vimos con optimismo las decisiones tomadas en la ultima reunión del Consejo Mercado Común (CMC) en julio pasado, relativas a la creación del Tribunal MERCOSUR, la instalación de los foros de competitividad para integración de las cadenas productivas, la campana por la erradicación del trabajo infantil y la instalación de una Secretaria Técnica del MERCOSUR. Queremos creer que esas decisiones serán llevadas a la practica y no serán apenas piezas de retórica. Por esto, queremos presentar a la sociedad, a los Parlamentos y a los gobiernos del MERCOSUR, un conjunto de propuestas que juzgamos pueden contribuir para la construcción de un modelo de integración que siempre defendemos: con empleo, derechos y justicia social para todos los ciudadanos y ciudadanas del Mercosur.


I Temas sociales y laborales


Carta Social


Ante el crecimiento de la migración espontánea y dirigida (promovida por las empresas) consideramos necesario instaurar la libre circulación de personas en el MERCOSUR y apoyamos la propuesta de los Ministerios de Justicia, teniendo claro también que la implementación de la misma tiene que ser precedida de una serie de medidas, entre las cuales destacamos:

 

  • la reinstalación del debate de la Carta de Derechos Sociales, ya que la Declaración Sociolaboral no garantiza iguales condiciones de trabajo y de derechos a los trabajadores y trabajadoras de los cuatro países.
  • Definición de un sistema de jubilación integrado
  • Creación de un sistema de certificación ocupacional regional, entre otros, etc.

 

Integración fronteriza


Dos de los problemas más explosivos en las regiones de frontera son el crecimiento del desempleo y el alto grado de informalidad de las relaciones de trabajo.

Proponemos la adopción de algunas medidas concretas para disminuir esas dificultades:


a) Implementación de proyectos específicos para el desarrollo integrado de las regiones de frontera;


b) Elaboración de un estatuto laboral especifico para los trabajadores de las regiones fronterizas, a ser incorporado como parte de la Declaración Sociolaboral (el cual dejaría de tener vigencia cuando se implementara la libre circulación de personas);


c) Creación de Comités de Frontera integrados por las autoridades ejecutivas y legislativas y organizaciones sociales locales, para que sea agilizada la negociación de soluciones y la sociedad local pueda participar de forma mas propositiva en las tareas de integración.


Trabajo Infantil


La CCSCS creo hace ya mas de dos años la Comisión para la Erradicación del Trabajo Infantil (CETI) que viene intentando desarrollar una serie de acciones que sensibilicen a la sociedad, relevando el tema y actúa sobre los gobiernos locales y nacionales para que prioricen la eliminación del problema. En este sentido, la CETI se propone apoyar activamente el desarrollo de acciones integradas de fiscalización, con financiamiento necesario para su ejercicio; reivindica mejores condiciones para que la Comisión Sociolaboral pueda hacer una efectiva investigación sobre el problema y propone la adopción de la bolsa escuela como acción positiva que contribuya para la erradicación del trabajo infantil a través de la presencia de los niños en las escuelas.


Inspecciones de Trabajo


Se debe institucionalizar la practica que ya viene siendo desarrollada de inspecciones conjuntas realizadas por fiscales de trabajo y representantes sindicales y patronales de los cuatro países. La evaluación del intercambio de experiencias realizada demuestra que su institucionalización seria un instrumento de gran ayuda para mejorar los padrones laborales del MERCOSUR.


Seguridad Social


Frente a la caída en los aportes y el desfinanciamiento provocado a los sistema de seguridad social y de salud en sus distintos ámbitos en la mayoría de los países del cono sur, es necesario más que nunca fortalecerlos, reivindicando la universalidad de las prestaciones, la progresión hacia la integralidad de las mismas y un financiamiento sustentable con justicia social, desterrando los modelos mercantilistas o que persigan como único fin el lucro; responsabilidad ineludible de los estados en beneficio del conjunto de los habitantes de la región.


Fortalecimiento de los instrumentos de promoción de los derechos laborales
El MERCOSUR cuenta con instrumentos para promover el aumento de sus padrones laborales, pero los mismos carecen de autoridad y tienen un peso secundario en la agenda del GMC y el CMC. Para garantizar el cumplimiento de la Declaración Sociolaboral aprobada en 1998 es fundamental dotar a la Comisión Sociolaboral de efectivas y concretas condiciones de trabajo, no solo por medio del fortalecimiento de su capacidad resolutiva, sino también de la dotación de financiación para la realización de los estudios y las investigaciones que sean necesarios para velar por el cumplimiento de la Declaración Sociolaboral y los documentos internacionales y las convenciones de la OIT que los 4 países ya ratificaron.


De la misma forma, es preciso dotar de condiciones efectivas de funcionamiento al Observatorio del Mercado de Trabajo para que pueda transformarse en un organismo técnico capaz de generar indicadores propios confiables, sobre los diferentes impactos de la integración sobre el mercado de trabajo (en el ámbito sectorial y micro, mas allá del macro) y transformarlo en un espacio de análisis de problemas de proposición de políticas y medidas para la generación de empleo y mejora de la calificación profesional. Consideramos fundamental que el Observatorio del Mercado de trabajo del MERCOSUR este integrado y vinculado a la secretaria técnica ya aprobada.


II Temas económicos y productivos


Integración en materia fiscal y tributaria


Para retomar el comercio es preciso fortalecer e integrar la producción y para eso es una prioridad la unificación de las políticas fiscales y tributarias, para reducir la carga que hoy penaliza la producción y el comercio y mejorar la distribución de la renta, generando así un crecimiento del mercado interno y regional. Mas allá de eso, se deben adoptar medidas que faciliten el crédito y acceso a financiamientos, con líneas especiales para las pequeñas y medianas empresas, los mejores vehículos para la generación de nuevos empleos.


Unión Aduanera y revisión del AEC


La situación de debilidad actual de las economías nacionales y los enormes desafíos que tendremos en adelante en el relacionamiento externo indican que es preciso reafirmar y avanzar con urgencia para la finalización del proceso de construcción de la Unión Aduanera. Es innegable que las alteraciones tarifarias promovidas unilateralmente por los países del MERCOSUR en los últimos dos años, sumadas a un elenco de medidas de salvaguardia intrabloque, deformaron la estructura de la tarifa externa del MERCOSUR aprobada en Ouro Preto. Por tanto, solamente un ajuste es insuficiente para la eliminación de la convergencia de las “perforaciones”. Es necesario hacer una completa revisión del cuadro tarifario común el cual debe tener como base estudios sectoriales y contar con la participación del sector privado. Esa definición es la base para la formulación de políticas de promoción de la producción y la integración de cadenas productivas, para la adopción de eventuales medidas compensatorias y para la negociación de acuerdos comerciales externos, como el ALCA (Área de Libre Comercio de las Americas) y como la Unión Europea.


Producción Industrial y Agrícola


Foros de Competitividad Sectorial


Para lograr el impulso de la producción, esos foros tripartitos deben ser la base para la formulación de políticas y medidas de promoción de la producción industrial, agrícola y agroindustrial regionales, no solo volcadas a la exportación sino para la complementación y desarrollo de los mercados de consumo y trabajo nacionales y regional.


En general, son grandes empresas las que disponen de condiciones para promover la cooperación y/o complementación productiva y su volumen de capital les permite construir redes de producción y comercio, sin el apoyo o el sustento de políticas especificas de los Estados. Pero las pequeñas y medianas empresas no disponen de las mismas condiciones (fragilidad tecnológica y financiera, ausencia de estrategias de marketing, etc.) y, por tanto, son capaces de generar mas empleos y pueden integrarse también a las redes productivas que extrapolen el MERCOSUR, atrayendo por consiguiente, inversiones. Por lo tanto, los gobiernos no pueden reducir su participación al papel de “facilitador de negocios y articulaciones empresariales”, sino deben conducir y mediar en las discusiones y, principalmente, traducir sus resultados en políticas publicas que permitan acciones horizontales de promoción de la producción. Por encima de todo, los foros de competitividad deben servir para elaborar proyectos de reactivación industrial y formular propuestas de medidas publicas (crédito, investigaciones y desarrollo, etc.) que permitan al MERCOSUR disponer a medio plazo de una política industrial y agrícola regional, que promueva el comercio leal e impulse entre otras medidas la “marca Mercosur”.


Empleo


Inicialmente, es necesario reconocer la emergencia del problema del desempleo y las consecuencias sociales que el mismo produce y, coherentemente, priorizar la adopción de algunas medidas, entre las cuales proponemos:


a) En primer lugar, es necesario reconocer que el tema de generación de empleo es parte de todo el esfuerzo de la integración económica e integración de la producción y, por tanto, debe estar en la agenda de Monitoreo Macroeconómico. El establecimiento de metas fiscales, de control de inflación, cambio, etc. –no debe tener como finalidad única la estabilidad financiera (el cumplimiento de las metas del FMI)- debe, fundamentalmente estar asociado y al servicio de una política de generación de empleo y mejora de la distribución de renta. En este sentido se deben establecer metas también para la elevación de estándares sociales (educación, salud, nutrición, entre otros)

b) Creación de un Fondo Regional de Apoyo a los Desempleados (para la atención de situaciones derivadas del proceso de integración).c) Además de los instrumentos que ya están siendo analizados (BNDEs, BID, CAF, etc.) proponer a los Fondos de Pensión priorizar inversiones en el MERCOSUR y definir líneas de financiación y crédito dirigidas a sectores y/o regiones que puedan generar resultados rápidos en especial en materia de empleo.


III Estructura institucional


Mas allá de la instrumentación de la Secretaria Técnica y la implementación del Protocolo de Olivos, es fundamental que el MERCOSUR profundice su estructura institucional, al tiempo que, prioritariamente reestructure sus diferentes organismos y espacios de negociación, por medio de la racionalización y articulación de sus agendas.
Es necesario que las áreas que involucren infraestructura y producción pasen a tener un papel preponderante y se integren en una Comisión de Políticas Productivas y Empleo –que deberá ocuparse de los temas vinculados a la reconversión, promoción y complementariedad de las cadenas productivas, generación de empleos, promoción de exportación, desarrollo tecnológico, etc. así como la adopción de mecanismos para la disminución de los desequilibrios regionales. Debe abarcar en su estructura los subgrupos de industria, agricultura, transporte, energía, minas, telecomunicaciones, microempresas, cooperativas, etc.


Con el mismo objetivo, debe ser creada la Comisión de Políticas Sociales y Medio Ambiente y de esta forma propiciar la formulación e implementación de una política comunitaria de desarrollo social. Para esto, se deberán integrar los subgrupos y reuniones especializadas y ministeriales de tratamiento de temas como derechos humanos y laborales, salud, educación, medio ambiente y genero.


Para que tengan un papel ejecutivo y coordinador, las dos Comisiones deben tener la misma jerarquía de la Comisión de Comercio y capacidad de incidir y condicionar el desarrollo de las actividades de armonización y monitoreo macroeconómico.
Finalmente queremos renovar con estas iniciativas nuestra vocación integracionista. Vocación que hemos sostenido en los ultimos once anos con coherencia y compromiso, como lo demuestran las acciones realizadas en los documentos que adjuntamos a esta declaración.


Seguiremos pues, impulsando el proceso de integración, seguros que de su éxito depende el destino de nuestros países y la felicidad de sus pueblos.

 

Brasilia, 5 de diciembre de 2002

 

 

ARGENTINA - CGT – CTA

BRASIL - CUT – CGT

CHILE  – FS  - CUT

PARAGUAY - CUT

URUGUAY -  PIT-CNT

 
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