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Señores Presidentes, autoridades presentes, ciudadanos y ciudadanas del Mercosur
Compañeros y compañeras,
En la primera mitad de la década de 90 nuestros
países promovieron una importante apertura unilateral de su arancel comercial
externo. La medida tuvo repercusiones serías para la estructura productiva y
para las empresas que actúan en la región. Cuadro que se agravó,
posteriormente, con la sobre valorización cambiaria, que aumento las
desventajas de la producción doméstica en relación a la concurrencia
internacional. Una de las principales consecuencias fue la elevación del
desempleo.
Fue en ese contexto que el Mercosur fue construido,
condicionado por las reglas aperturistas da OMC y de las negociaciones comerciales externas (ALCA, Unión Europea).
Después de los cambios políticos de los últimos tres
anos, el discurso orientador del Mercosur reforzó la defensa de la soberanía y
la construcción de un arco de alianzas y asociaciones comerciales volcadas para
la complementación económica y productiva en la región sudamericana. Así como
la apertura de canales de articulación con os países emergentes del hemisferio
sur.
Es en esa perspectiva que se insieren iniciativas
importantes como: el proyecto de creación de la Comunidad Sul-americana
de Naciones; la creación del G 20 en la
OMC (con la profundización de las relaciones con la India y África del Sur); el
encuentro de América del Sur y Países Árabes, etc. Iniciativas que, no aislaron la región (como
algunos tienen afirmado), pero la creación de las condiciones para la no aceptación de acuerdos de libre comercio
prejudiciales a nuestros países, como el
ALCA, los términos impuestos pela Unión Europea y las
propuestas de los países desarrollados en la OMC. Confiamos y
esperamos que ese posicionamiento perdure.
Pero, mas allá del balance positivo que se
pueda hacer, quiero destacar algunos aspectos que comprometen la plena
concretización de eses objetivos. El principal de ellos es la manutención de
una política macroeconómica subordinada a la misma visión monetarista del
pasado reciente y la profundización de la liberalización comercial y financiera
como mecanismo de atracción de inversiones externos y el control de la
inflación. Por esto nos oponemos al establecimiento y/o manutención de los
Acuerdos de Protección de Inversiones (en la realidad de protección de los
inversores) e somos contra que se aceite
promover significativos cortes arancelarios para bienes industriales y
servicios en la OMC,
a cambio de la suspensión de los subsidios agrícolas o el aumento de las cuotas
de importación por la liberalización en "áreas sensibles". Será una
nueva apertura unilateral a cambio de un casi nada que resultará en la perdida
de autonomía e inviabilidad de una política de desarrollo y de producción y de
producción.
Aranceles comerciales externas no son
instrumentos de recaudación y si la base para la elección de una política
industrial y agrícola más conveniente al país.
Así como defendemos el reconocimiento de las asimetrías y el
establecimiento de flexibilidades que permitan a los países en desarrollo
decidir plazos y condiciones para implementar las reglas del comercio
multilateral, tenemos que asumir esa postura en el Mercosur, aceptando la
flexibilización parcial y temporaria en las reglas comerciales, mediante
comprobación de daño y el establecimiento de mecanismos de reversión, caso
comprobado desvíos de comercio en relación a terceros países.
Es preciso reconocer que los conflictos sectoriales paralizan la profundización de la integración
y perjudican principalmente los trabajadores. Mas tenemos la certeza que la
aplicación de medidas proteccionistas no resolverán el problema, pues este es
fruto de la forma excluyente con que las multinacionales promuevan la creación de cadenas productivas
regionales y que solamente con medidas e instrumentos que promuevan la
integración productiva podremos, en la realidad de hecho minimizar el efecto de
las asimetrías.
La Coordinadora de
Centrales Sindicales del Mercosur
acompaña e interviene en ese proceso desde su inicio. A partir de 2003, pasamos
a tener más participación y mucho más
expectativas. Es cierto que tenemos sido más escuchados por los
gobiernos actuales que los anteriores, pero la gran mayoría de nuestras
críticas y propuestas no tengan sido consideradas, no solo las que se
refieren a los planes macroeconómico y político, mas también as que se refieren a las cuestiones
productivas y laborales.
Actualmente tenemos más de 12
millones de desempleados de más de 60 millones en condiciones precarias de
empleo. Y como ese tema viene siendo tratado en el Mercosur? Las
recomendaciones aprobadas por el Grupo de Alto Nivel de Empleo no pudieron
ultrapasar el plan declaratorio ya
que posibles proyectos regionales son limitados por la inexistencia de
políticas tributarias y fiscales comunes y, principalmente porque el corte
transversal que había sido propuesto no se viabilizo en los debates internos de
cada gobierno.
Las propuestas en debate en el
Grupo de Alto Nivel de Empleo fueron hechas sin una referencia a las diferentes políticas de
inversiones, industrial, agrícola, etc., y no fueron precedidas de una
evaluación mínima de los impactos de las medidas comerciales y económicas sobre
el mercado de trabajo. Como puede ser, que después de 11 años de funcionamiento
el Mercosur no tenga un estudio, se quiera una evaluación, de los impactos
positivos o negativos de las decisiones hasta hoy tomadas sobre los empleos y
las condiciones de vidas de los trabajadores y trabajadoras?
Defendimos que nuestros gobiernos analicen seriamente esas
cuestiones y determinen el establecimiento de condiciones políticas y
presupuestarias para su tratamiento, así
como el pleno funcionamiento de los organismos sociolaborales, para que puedan
efectivamente cumplir su función y sean un recurso que los trabajadores y
trabajadoras puedan usar en su defensa.
Reafirmamos
el papel positivo de la creación del Fondo de Convergencia Estructural- FOCEM y
volvemos a reivindicar que este garantice
la inclusión de las pequeñas y micro-empresas, cooperativas, agricultura
familiar y otras iniciativas da economía solidaria en los proyectos que
financie.
Saludamos la creación del Parlamento Mercosur, a nuestro juicio una herramienta
indiscutible que debe fortalecer la democracia en la región. Mas alertamos sobre
las dificultades de se garantir una mayor participación de las organizaciones
de la sociedad civil, sin una mayor
difusión de las principales
informaciones sobre el Mercosur y la agilización de los canales para la internalización de las decisiones en
cada país. Es preciso reforzar los organismos de representación de la sociedad,
garantizándoles plenas condiciones de funcionamiento y capacidad para responder
en tiempo, y con calidad a las consultas que debería recibir y que, hasta la
fecha, han sido escasas.
Saludamos la incorporación de
Venezuela como Estado Parte del Mercosur, con la certeza que esta reforzará y
dinamizará el proceso de integración y el avance del proceso de construcción de
la Comunidad
Sudamericana de Naciones.
Entendemos que para construir un
bloque con esas dimensiones y, para que este sea la base del relacionamiento
con otras regiones, principalmente, los países más desarrollados, es preciso ir
allá de un acuerdo de libre comercio y de inversiones en infraestructura. Es
claro que eses aspectos conforman la base material de una asociación como esa,
mas se no hay una integración política,
productiva, cultural y social, no tendremos la fuerza para hacer frente a estrategia de los Estados Unidos de aislar el
Mercosur, a través de la realización de acuerdos bilaterales como los que vienen siendo negociados con los
países andinos. Nosotros tenemos la disposición de contribuir y apoyar esa
iniciativa y queremos ser parte de ella.
Mercosur,
09 de diciembre de 2005
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