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Una aproximación al Comercio de Servicios Imprimir E-Mail

DESDE EL ANÁLISIS ECONÓMICO Y DE LOS ACUERDOS COMERCIALES
Ec. Hugo Libonatti
Ec. Juan José Cladera

 
I) INTRODUCCIÓN

 

Si bien a nivel mundial y en particular en los países industriales los servicios dan cuenta en términos de producción y empleo más que el sector manufacturero y la agricultura tomados combinadamente, la literatura e investigación sobre este tópico no han acompasado el ritmo de crecimiento que la propia actividad en cuestión ha estado desarrollando. Aún así, se estima que a mediados de los años ochenta la participación del comercio de servicios en el total de servicios más mercancías rondaba el 20%. Algunas autores sostienen que esta cifra es aún muy conservadora y que el comercio de servicios tiene una ponderación mucho mayor.

 

Es indudable que el comercio de servicios está caracterizado por peculiaridades que exhiben algunas especificidades y por tanto el análisis de las consecuencias que traen sus transacciones a nivel internacional debe ser revisada en forma aguda. La evidencia demuestra que los servicios tienden a ser menos transados que los bienes, tanto en términos absolutos como relativos en términos de producto interno doméstico. Evidentemente, la no comerciabilidad de algunos servicios y las restricciones que ponen los gobiernos para comercializar algunos servicios son dos aspectos a tener en cuenta.

II ) EL PROBLEMA DE LA COMERCIALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS

Desde el punto de vista de su naturaleza intrínseca los servicios tienen la peculiaridad de que, en términos generales, la producción y el consumo se dan simultáneamente (Hill, 1977). Bhagwati (1984) y Sampson y Snape (1985) distinguen entre dos categorías de servicios: aquellos que requieren de la proximidad física de usuarios y proveedores y los que no lo requieren. Así, se distinguen cuatro tipos de transacciones internacionales en servicios:


i) Usuarios inmóviles de un país que obtienen servicios de productores inmóviles de otro. A manera de ejemplo, transacciones de servicios profesionales que se dan vía telecomunicaciones.

ii) Usuarios móviles que se desplazan a otra nación para recibir algún determinado servicio. El turismo es un ejemplo del mismo.

iii) Proveedores móviles de una nación que se trasladan a otra para prestar sus servicios. Se incluyen aquí cierto tipo de servicios de negocios donde no es necesaria una interacción permanente.

iv) Proveedores de una nación que establecen una filial o sucursal a los efectos de proveer estos servicios. Este constituye el tipo dominante de transacción internacional en la mayoría de los servicios; incluyen servicios de contabilidad, publicidad y propaganda, servicios de consultoría y banca.

En la literatura más reciente se entiende a los tipos i) y ii) como los referidos a “comercio de commodities” mientras que las transacciones de tipo iii) refieren a los llamados “comercio de factores”. Como puede apreciarse la diferencia entre los tipos iii) y iv) estriba en la residencia permanente o no del proveedor, en este sentido las transacciones de tipo iv) quedarían fuera del alcance de “comercio” debido a que caen dentro de lo que usualmente se denomina inversión extranjera directa. Sin embargo esta tipología no está exenta de arbitrariedades dado que la línea divisoria entre los tipos se ve muchas veces atenuada por la mezcla de los mismos. En servicios de consultoría, por ejemplo, la mayoría del trabajo extranjero es prestado por una empresa instalada en el país doméstico pero que a su vez recibe personal especializado de su casa matriz para prestar servicios claves. Finalmente, la línea divisoria no es tan clara dado que la propia dinámica del avance tecnológico y el adelanto en las telecomunicaciones ha abierto el paso a la mejora en la comercialización de los servicios erosionando en parte las transacciones de tipo iv) a favor de las del tipo iii)

Un rasgo singular de los servicios que debe tenerse en cuenta a la hora de su transabilidad es su carácter intangible y por tanto corresponde la evaluación de los problemas resultantes de información asimétrica. En términos generales la calidad de ciertos bienes puede ser determinado por los consumidores antes de su compra (bienes de búsqueda); otros bienes revelan su verdadera calidad después de que son comprados y consumidos (bienes de experiencia) y por último existen bienes donde su calidad nunca es apreciada o percibida (bienes de creencia). En tal sentido, en la medida que los servicios tienen un carácter intangible raramente pueden ser bienes de búsqueda, en su mayoría se pueden tipificar como bienes de experiencia y sólo unos pocos son bienes de creencia. Queda así delimitado uno de los mayores problemas de los servicios, esto es, información. La información es asimétrica en la medida que aunque interactúen usuarios y proveedores, los vendedores saben a priori más sobre la calidad del producto que los compradores. Dos problemas distingue la literatura económica sobre la asimetría de información: el riesgo moral y la selección adversa. El riesgo moral está presente en la mayoría de los servicios gracias al hecho de que su calidad está cambiando permanentemente. Compras repetidas pueden ayudar a superar el problema induciendo a los proveedores a desarrollar una reputación, si esto no fuera posible el problema persiste. A su vez, los problemas de selección adversa surgen en la mayoría de los servicios profesionales, tales como servicios médicos o consultorías, cuando los compradores se ven enfrentados con proveedores u oferentes de diversas competencias, tendiendo a reducir de este modo la frecuencia de transacciones en el mercado (Inman, 1985).

III ) EL COMERCIO DE SERVICIOS Y LAS REGULACIONES DE LOS GOBIERNOS

Como afirman Sapir y Winter (1994) en casi todos los países los servicios están más sujetos a las regulaciones que la mayoría de otras actividades. Las regulaciones pueden estar justificadas sobre la base de imperfecciones del mercado. Los autores señalan tres grandes fallas por las cuales los gobiernos se ven obligados (y muchas veces no tan obligados) a regular las industrias de servicios: la competencia imperfecta, la información imperfecta y las externalidades. La mayoría de los sectores de servicios operan bajo competencia imperfecta como resultado de diversos grados de poder de mercado de parte de los productores. Así, algunas industrias operan en mercados de monopolio natural (ferrocarriles y segmentos de telecomunicaciones), otras tienden a ser oligopólicas (servicios de transporte y bancos), mientras que otras operan en competencia monopólica (servicios profesionales). La información imperfecta también es una fuente de poder regulatorio que ejercen los gobiernos en la forma de licenciar profesiones (contadores, médicos, abogados) a efectos de proteger a los consumidores de la baja calidad de los servicios. Por último los servicios pueden estar sujetos a externalidades de diferente tipo, incluyendo externalidades de red como es el caso de servicios de telecomunicaciones.


IV) DETERMINANTES DEL COMERCIO

Si bien este capítulo no está dirigido a revisar exhaustivamente la literatura sobre los determinantes del comercio internacional caben algunas puntualizaciones sobre la pertinencia de aplicación de las teorías que explican el patrón de comercio al tema de los servicios. Así, la pregunta pertinente es si las explicaciones tradicionales del patrón de comercio en bienes se aplican también a los servicios. De acuerdo a Hindley y Smith (1984) citados por Sapir y Winter, “los servicios son diferentes de los bienes en la medida en que éstos son significativos y merecen cuidadosa atención, pero la poderosa lógica de la teoría de las ventajas comparativas trasciende estas diferencias” No obstante ello, se han desarrollado varios modelos aplicando el principio de las ventajas comparativas a los servicios. El primero y más importante fue Deardoff (1985) en donde el autor analiza tres posibilidades que podrían crear dificultades para explicar las ventajas comparativas. La primera posibilidad refiere al hecho que haya complementariedad entre comercio de bienes y servicios, esto es, se trata de algunos servicios que son provistos solamente para hacer posible el intercambio internacional de bienes. La segunda y tercera posibilidad intenta investigar sobre el comercio de factores con y sin movilidad respectivamente. La conclusión es que bajo competencia perfecta la teoría de las ventajas comparativas se aplica al comercio internacional de servicios. Sin embargo, en muchos casos las industrias de servicio operan bajo competencia imperfecta y por tanto el concepto de ventaja comparativa puede no ser suficiente para explicar los patrones de comercio. Si bien esto está reconocido, pocos han sido los esfuerzos para examinar las implicaciones para el comercio internacional y en su lugar los esfuerzos estuvieron más bien del lado de los asuntos normativos que veremos más adelante.


V) EL ANÁLISIS EMPÍRICO DE LAS TEORÍAS

La falta de información sistematizada ha sido una de las causas fundamentales para testear la validez de las teorías del comercio. Son bien conocidos los problemas de medición que presentan las estadísticas de balanza de pagos que emanan del FMI agravado, en el caso de los servicios, por la invisibilidad de las transacciones el cual lleva a gruesos errores de mal clasificaciones y reportes insuficientes. El primer intento para explicar el comercio de servicios de una manera sistemática fueron los trabajos de Dick y Dicke (1979) donde los autores pusieron énfasis en una medida agregada del comercio en servicios intensivos en conocimiento. De sus estimaciones que comprendían el estudio de 18 países pertenecientes a la OCDE surge que no existe evidencia alguna del rol de las ventajas comparativas en la determinación del flujo de comercio en servicios. Esta visión fue firmemente rechazada por Sapir y Lutz (1981) quienes intentaron explicar el comercio internacional en servicios sobre la base de las diferencias entre países en lo referente a dotación de factores y tecnologías. El estudio analizó separadamente fletes, servicio de pasajeros y seguros tomando en la muestra países industriales y en desarrollo y el tamaño modificado por el sector de acuerdo a la disponibilidad de datos de comercio del FMI. El resultado principal de este trabajo y con esta metodología es que “la teoría convencional no sólo se aplica a los bienes sino también a los servicios”, siendo la dotación de factores un importante determinante de los patrones de comercio no sólo de bienes sino de servicios. El estudio indica que los países abundantes en capital físico disfrutan de una ventaja comparativa en servicios de transporte, mientras aquellos que son abundantes en capital humano tienen una ventaja comparativa en seguros y otros servicios privados. Estos resultados sugieren que los países industriales tienen una ventaja comparativa en servicios debido a la abundancia de capital físico y humano. No obstante y al mismo tiempo la performance de las exportaciones netas de los países en desarrollo más avanzados sugiere que las ventajas comparativas no son estáticas; por el contrario, estos países que van acumulando capital físico y humano están propensos a ganar ventajas comparativas en ciertas actividades de servicios.


VI) POLÍTICA COMERCIAL: TEORÍA

Hindley y Smith han argumentado que bajo competencia perfecta el hecho de que puede ser difícil desarrollar una descripción convincente de las fuentes de las ventajas comparativas no invalidan de ningún modo las prescripciones de la teoría de los costos comparativos. En esta sección se repasará la literatura sobre políticas comerciales tomando en consideración tres modelos donde los países solamente comercializan commodities de servicios en forma complementaria a la comercialización de bienes; dejando de lado aquellos modelos cuando existen también comercialización de factores. Se resumen básicamente tres modelos i) modelos de competencia perfecta, ii) modelos de competencia imperfecta y iii) modelos cuyo rasgo distintivo es el tratamiento de la reputación.


En el caso de competencia perfecta se destaca el trabajo de Deardorff donde supone una perfecta complementariedad entre bienes y servicios a nivel del comercio, de este modo la cantidad de servicios producidos es proporcional al flujo internacional de bienes. El trabajo muestra que si los países extranjeros no permiten o restringen el comercio de servicios, el país doméstico puede quedar aislado de la producción de bienes para exportar. Esto ilustra claramente, según los autores, la importancia de liberalizar el comercio tanto en bienes como en servicios. En efecto, bajo competencia perfecta, nada que no sea el libre comercio de todos los commodities maximizará el bienestar mundial en su conjunto. Burgess (1990) estudia el mismo tipo de problema pero permite una flexibilidad mayor en el nivel de complementariedad en el sentido de que bienes y servicios no son necesariamente producidos en proporciones fijas. Sus resultados, que incluyen la posibilidad de diferencias en las tecnologías para la provisión de servicios no son demasiado diferentes a los de Deardorff :las barreras al comercio de servicios pueden impedir el comercio en bienes. Además, en ausencia de distorsiones encuentra que la liberalización del comercio de servicios es óptima en un mundo donde las ventajas comparativas son el resultado de diferencias en la dotación de factores entre países.

En términos de competencia imperfecta Jones y Kierzkowski (1989) describen un modelo similar al de Deardorff donde los servicios pueden ser necesarios para comercializar bienes, la diferencia entre los modelos radica en que Jones y Kierzkoski permiten que tanto bienes como servicios puedan ser comercializados intra-industrias y no solamente inter-industrias. En estas condiciones los autores concluyen que la liberalización del comercio en servicios es crucial para asegurar una asignación internacional eficiente de la producción sin importar si el comercio es inter o intra industria. En este modelo la demanda por transporte se deriva de la importación de bienes. De este modo, el flujo de transporte es determinado por tres factores: a) el flujo de bienes, b) el costo unitario del transporte y d) los tipos de cambio. El mercado de bienes se supone perfectamente competitivo pero el mercado internacional por el servicio de transporte se supone un duopolio, con una firma operando en cada uno de los países postulados. En este marco, la intervención gubernamental intentando ayudar a su industria de transporte incrementará la participación de este país en el mercado mundial del transporte pero reducirá sus exportaciones de bienes bajo condiciones normales. No existe mención alguna al tamaño relativo de los países.

VII ) EL ROL DE LA REPUTACIÓN

Como argumentamos anteriormente las fallas del mercado como la información imperfecta asociado con la intangibilidad de los servicios ha sido presentada para argumentar a favor de la regulación. En el campo del comercio de bienes diversos autores han desarrollado modelos donde las barreras a la información pueden justificar la protección de industrias de servicios incipientes que disfrutan de una ventaja comparativa en bienes de experiencia. Sin la debida protección del mercado domestico, las firmas nuevas y relativamente eficientes pueden no ser capaces de competir con firmas extranjeras bien establecidas. Tal situación puede ocurrir en mercados de bienes muy sofisticados donde los consumidores no están bien provistos para determinar correctamente todos los atributos de un producto sofisticado. Por tanto, antes de la compra los consumidores se descansan en la reputación de las firmas como indicadores de la calidad del producto. El problema se presenta de la siguiente manera: En la medida que los servicios no existen antes de la compra, los consumidores deben a menudo tener en cuenta, antes de realizar las transacciones, la reputación de las firmas productoras como el único indicador de calidad.


Entonces, el argumento de la industria incipiente puede llegar a ser un asunto relevante en el mercado de servicios de los países en desarrollo y además explica su rechazo a liberalizar las transacciones internacionales de servicios. Grossman y Horn (1988) desarrollaron un modelo para determinar si, la existencia de barreras informacionales a la entrada otorga una razón válida para una protección temporaria a los productores incipientes de bienes y servicios de experiencia de países que son seguidores y no líderes en las industrias innovadoras. La originalidad del modelo es el resultado de un intento de modelar el rasgo distintivo de los servicios (su naturaleza) en lugar de su función económica (su rol). El modelo entonces trata de una economía abierta apuntada a analizar la oportunidad de una política comercial en caso de información imperfecta, tanto cuando se materializa en un problema de riesgo moral en la elección de calidad que hacen las firmas cuando producen, como en un problema de selección adversa ente los potenciales entrantes a la industria. Se hipotetiza sobre la existencia de dos bienes. Un bien extranjero del cual los consumidores conocen su calidad y un bien doméstico que los consumidores no pueden distinguir su calidad cuando está por encima de un mínimo. Se postula además que los potenciales entrantes no ofrecen un bien de calidad por debajo de este mínimo. Se supone además que el incentivo para ofrecer productos de alta calidad está vinculado con la estructura de costos de las firmas. Las firmas con costos bajos están más propensas a ofertar productos de alta calidad, esto es, se comportan de una forma “reputable” y además actúan de manera de maximizar se beneficio intertemporal. Por el contrario las firmas con costos más altos maximizan sus beneficios en un período muy corto porque tienen el incentivo a elegir producir con calidad mínima y a ofrecer un commodidy no deseable. Una vez que la calidad del producto de estas firmas informales (fly-by-night firms) es reconocido, ellas no son capaces de permanecer activas en el mercado. Dado que algunas firmas entrantes son informales o de poca confianza y otras son eficientes y los consumidores no pueden distinguirlas puede constituir un impedimento a la instalación de las firmas eficientes a entrar al mercado.

El problema se presenta entonces en encontrar un instrumento que mitigue el problema de información asimétrica. Grossman y Hort proponen dos formas posibles para corregir este equilibrio sub-óptimo (dado que no entran firmas eficientes) El primero es una acción gubernamental imponiendo una protección contra los productos de origen extranjero, el segundo es un instrumento privado. Se trata de que las firmas domésticas den una señal sobre el nivel de calidad a través de una gran inversión en su capacidad productiva. Los autores analizan cuatro casos: i) una tarifa temporaria sin inversión privada, ii) una protección permanente sin inversión privada, iii) una tarifa temporaria con inversión privada y por último iv) una protección permanente con inversión privada. Después de discutir exhaustivamente cada uno de los casos los autores solamente justificarían el argumento de la industria incipiente en el caso ii). La explicación de que la protección permanente puede incrementar el bienestar doméstico es porque una tarifa puesta después que se revelen las calidades (o sea en el período 2) recompensa solamente a las firmas reputables, por tanto reduce el problema del riesgo moral, pero no necesariamente corrige el problema de selección adversa. Así, con un nivel promedio de calidad que sea bajo esta protección puesta en el período 2 causa que muchas firmas quieran entrar pero todas estas firmas adicionales serán menos eficientes por lo que reducirán el nivel promedio de calidad aún si ellas se comportasen en forma “reputable”. Ahora bien, como afirman los autores, tal política es inconsistente en lo que tiene que ver con el tiempo porque una vez que se arriba a la fase de maduración de la competencia el gobierno tiene un motivo para liquidar cualquier protección desde la fase incipiente. En síntesis Grossman y Horn concluyen que la información imperfecta no justificaría la intervención del gobierno por medio de tarifas dado que falla al corregir las fuentes de las fallas del mercado.

VIII) LA POLÍTICA COMERCIAL HACIA LA LIBERALIZACIÓN

Esta sección pretende revisar los esfuerzos realizados hacia la liberalización del comercio en servicios. Los primeros intentos para recorrer estos caminos fueron realizados por Estados Unidos en la Ronda- Uruguay del GATT aún con las objeciones de algunos países en desarrollo y las lógicas aprehensiones de la Comunidad Económica Europea (CEE). Sapir y Winter citando a McCulloch resumen las principales motivaciones que llevaron a EUA a promover las negociaciones de servicios en una ronda multilateral durante los primeros años de la década de los 80.


Estas líneas de acción estaban basadas en tres grandes consideraciones: i) Un desplazamiento en las ventajas comparativas desde los bienes hacia los servicios y por tanto la necesidad de asegurar las oportunidades de exportación de servicios que se iban incrementando. En el mismo sentido Balassa (1990), también indica que la liberalización del comercio de servicios se ajusta a ventajas comparativas aparentes que EUA tendría en las industrias de servicios. ii) El lobbying de un puñado de empresas financieras de servicios a efectos de mantener o mejorar derechos de establecimiento en el exterior. iii) La percepción por parte de algunos hacedores de política de la necesidad de mantener la fuerza creciente a favor de negociaciones multilaterales enfrentando los sentimientos anti GATT en los propios Estados Unidos.

Por otra parte, la falta de entusiasmo con que los países en desarrollo abrazaron una negociación multilateral resultaron, según Bhagwati, de tres preocupaciones centrales: i) que los beneficios de las reglas del comercio multilateral correspondería a los países industriales debido a sus ventajas comparativas en servicios, ii) que el nuevo enfoque en los servicios distraería la atención de los negociadores en detrimento del mercado de bienes, especialmente donde los países en desarrollo disfrutan de ventajas comparativas.

A efectos de convencer a los países en desarrollo que llevar el comercio de servicios a las negociaciones multilaterales también les convenía a ellos, fue necesario demostrar que tal situación serviría a sus intereses exportadores, i.e. que las negociaciones mejorarían sus accesos a los mercados de los países industriales. El problema era entonces si tales intereses deberían tener en cuenta bienes y servicios o debería estar restringido solamente al comercio de servicios.
Algunos autores argumentaron que dada la relativa escasez de oportunidades de exportación para los países en desarrollo en el área de los servicios el quid pro quo debería ser entre bienes y servicios. Fue entonces sugerido que, en negociaciones multilaterales los países industrias deberían ofrecer liberalizar los mercados de bienes agrícolas y manufacturados que les interesaban a los países en desarrollo a cambio de ganar mejores accesos en los mercados de servicios de éstas naciones.

Otros autores argumentaron que estando de acuerdo con una gran negociación teniendo en cuenta bienes y servicios podría ser deseable desde un punto de vista estrictamente económico afirmaban que una negociación dentro del sector servicios sería preferible. Esta visión estuvo basada en la percepción que una gran negociación sería injusta para los países en desarrollo en la medida en que los mismos entrarían en nuevas obligaciones (servicios) a cambio de que los países industriales dieran marcha atrás en las violaciones de las obligaciones del GATT (la mayoría en bienes intensivos en mano de obra, como textiles y ropa).


Finalmente en el compromiso alcanzado en 1986 en el lanzamiento de la Ronda Uruguay fue aprobada la “pista doble” (bienes y servicios en dos negociaciones separadas) pero se acordó que las negociaciones serían conducidas dentro de la misma estructura institucional. Como afirman Sapir y Winter, el principio y la modalidad de la inclusión de los servicios en la Ronda Uruguay no habría sido posible sin el rol crucial de la Comunidad Económica Europea en promover este compromiso. Sus propias aprehensiones acerca de la liberalización del comercio de servicios habían sido derribadas en la mitad de los 80 por la combinación de dos factores. El primero era, que la evidencia estadística indicaba que la Comunidad era el más grande exportador de servicios en el mundo y disfrutaban de ventajas comparativas reflejada por una balanza de servicios consistentemente positivas. Segundo, era conocido que a pesar de 30 años de esfuerzos para abolir las restricciones de libertad de proveer servicios dentro de la Comunidad, poco era lo que se había avanzado y que los costos de los no-europeos eran particularmente importantes particularmente en servicios.

Como era de esperar, el establecimiento de una estructura multilateral de reglas y principios para el comercio de bienes ha sido una tarea verdaderamente compleja. Después de varios años de intenso trabajo se llegó a que las negociaciones de servicios comprenderán tres elementos:

1) Una estructura institucional, el Acuerdo General sobre Comercio de Servicios (GATS) imponiendo principios generales aplicables a todos los servicios.

2) Anexos Sectoriales especificando arreglos especiales cubriendo una limitada cantidad de sectores (incluyendo telecomunicaciones y servicios financieros)

3) Un compromiso inicial de los participantes.

Uno de los mayores asuntos contenciosos ha sido la interface entre los modos de entrega de servicios (transacciones de tipo 1,2,3 y 4 visto al principio) y la participación de los países en desarrollo. El problema estuvo centrado en dos asuntos: el principio de la nación más favorecida (NMF) y la movilidad laboral. En ambas instancias el problema se centra en la máxima ambición de los países industriales en las negociaciones de servicios, a saber, no solamente obtener mejoras en el comercio sino también derechos de establecimiento para sus compañías de servicios en los países en desarrollo. Estos países habían sido renuentes a comprometerse a otorgar tales derechos en actividades de infraestructura políticamente sensibles. Como resultado algunos países industriales han buscado rechazar la aplicación del principio de NMF en los acuerdos de servicios. Otra opción para aliviar la renuencia de los países en desarrollo en hacer concesiones en servicios sería tratar el capital y el trabajo con simetría en la medida que preocupaba el concepto de “derecho de establecimiento” Esta idea ha sido promovida con mucha fuerza y contundencia por los economistas de la India: “Si hay un derecho de establecimiento el cual permite al productor de un servicio moverse hacia el consumidor cruzando fronteras nacionales, no hay razón alguna de porqué esto debería ser confinado solamente al capital en la forma de inversión en servicios. Las consideraciones de simetría y equidad requiere que tal derecho de establecimiento debería también estar dispuesto para los servicios del trabajo” La simetría en este caso no debería interpretarse en el sentido literal, esto es, un perfecto matching entre establecimiento permanente y residencia permanente, más bien quiere decir como Bhagwati ha sugerido, que de lo que se trata es de la posibilidad de residencia temporaria para la mano de obra extranjera para ejecutar transacciones de servicios. El progreso sobre este asunto es crucial para algunos países en desarrollo en vista de sus dotaciones relativas. La carencia de concesiones de parte de los países industriales en servicios que exigen sustanciales nuevas asignaciones del trabajo reduce el interés de los países en desarrollo en tomar parte del resultado final de las negociaciones de servicios.


IX) LA COMERCIALIZACIÓN DE SERVICIOS EN EL MERCOSUR AMPLIADO

En este capítulo, se analizará en grandes trazos la performance que ha tenido el bloque conformado por el Mercosur más Chile (en adelante bloque) en los diferentes elementos que constituyen el Producto Interno Bruto (PBI) y la balanza de pagos (BP).


La información disponible sobre el sector de servicios presenta dificultades de agregación como muestra el cuadro siguiente donde se presenta la información disponible sobre Bloque. De cualquier forma, el sector de servicios representa entre el 50 % y el 60% del PBI que en la actualidad asciende a unos 1.730 millones de dólares para el Mercosur. El Protocolo de Montevideo sobre le Comercio de Servicios del MERCOSUR, DEC Nº 9/98, no integra todos los sectores descriptos y agrupados bajo el rótulo de Servicios en el PBI. En general, el sector es el de mayor crecimiento en la economía regional salvo Brasil que ha mostrado una tasa menor de crecimiento en los servicios que en la industria y agropecuaria. Desde la óptica de la ocupación, los servicios ocupaban a cerca de 40:000.000 personas en 1998.

La negociación de este sector tiene una importancia capital porque, ha sido un sector dinámico y es considerado como muy importante por su rol en la economía fuera de la región. Cualquier política que se adopte incidirá sobre el nivel de ocupación y condiciones sociales de los miembros. La estructura del sector de servicios es diferente según los países como es apreciable en el cuadro siguiente.

Estructura del PBI (último año disponible)
En porcentaje

 

Argentina Brasil Paraguay (*) Uruguay Chile
Sectores de actividad 1997 2000 1998 2000 1997
Agricultura, Caza, Silvicultura y Pesca 7,28 7,8 27,4 6,0 6,0
Explotación de Minas y Canteras 2,96 0,5 0,5 0,3 1,5
Industrias manufactureras 24,84 22,5 14,1 16,9 15,3
Electricidad, gas y agua 2,31 3,0 5,6 4,2 2,4
Construcción 6,31 9,0 5,4 5,9 5,3
Comercio al por mayor y al por menor y 13,4
Restaurantes y Hoteles 16,26 7,5 23,9(a) 17,2
Transportes, Almacenamiento y Comunicaciones 5,32 5,6 5,0 9,1 8,3
Establecimientos Financieros, Seguros y 10,3
Bs.Inmuebles y Servicios Prestados a las Empresas 16,44 9,2 n/d 17,6 13,5
Servicios Comunales, Sociales y Personales 16,64 nd 11,6 5,9 (2)
Administración Pública 16,4 5,7 9,9 (b) 2,1
Otros 22,3 12,4
Derechos de importación 4,77 3,9 8,6
"Dummy Financiero" -3,8
Remuneración imputada de servicios financieros -3,1 -9,1 -6,6
PBI 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0

 

Notas :
(a) No incluye restaurantes y hoteles, ni Est. Financieros.
(b) Incluye educación y salud públicas
(1) Nueva Estructura de Argentina para 1999 en cuadro siguiente.
(2) Incluye la educación y la salud pública y privada.

 

Fuentes :
Argentina: SPE- ME
Brasil: FIBGE
Paraguay: Banco Central
Uruguay :Banco Central
Chile: Oficina de estudios y Políticas Agrarias

 

En cuanto al período bajo análisis de la BP, abarca 1992-1999 en base a datos
reportados por los países miembros del bloque al FMI. En primer lugar, se constata un empeoramiento progresivo del Saldo de la Balanza de Pagos (SBP) conformando un comportamiento heterogéneo dentro de los diferentes ítems. A los efectos del análisis, dividimos la Balanza de Pagos en su forma estándar como la suma de las exportaciones netas de Bienes, Servicios, Rentas y Transferencias. Como se desprende del Cuadro VI, mientras que en los años 1992-1994 el saldo de las exportaciones netas de bienes fue en promedio alrededor de 10.000 millones de dólares, esta tendencia se revierte en 1995 donde el bloque tiene, en una pequeña magnitud, un déficit comercial de 252 millones de dólares. De ahí, al final del período dicho déficit empeorará y se ubicará en promedio en un déficit de 8.000 millones de dólares.

En lo que refiere a la Renta de Factores, la evolución ha sido negativa, pero este fenómeno no se adscribe solamente al período analizado sino que constituye un rasgo estructural de las economías latinoamericanas. De todas maneras comienza en 1992 pagando 12.486 millones de dólares y termina 1999 con un pago neto de 28.850 millones de dólares, esto es, un crecimiento sostenido del 12.2% acumulativo anual.

Dado el tema que nos ocupa, un punto especialmente importante dentro de este rubro corresponde al ítem a Otras Rentas de la inversión. Si bien el comportamiento de los mismos es relativamente heterogéneo dentro de los países del bloque, la evolución del mismo ha sido francamente negativa (se han pagado más intereses que lo que se han recibido). Hacia 1999 se habían recibido rentas bancarias por 7.853 millones de dólares y se pagaron 14.934, pero un análisis más exhaustivo se verá en párrafos subsiguientes.

En el componente Transferencias Netas el comportamiento ha sido relativamente homogéneo, constatándose en todo el período un saldo positivo en el orden de 3.100 millones de dólares de promedio anual manteniéndose estos niveles más o menos estables dentro del período analizado.

Por último, el sector que ocupa nuestro análisis (Servicios) ha tenido una evolución tendencialmente negativa, creciendo en forma irregular dentro del período: mientras que en 1992 el bloque era netamente importador de servicios por 5.800 millones de dólares esta cifra crece hasta 10.670 millones en 1999, esto es un crecimiento promedio anual en las importaciones de servicios del 11% acumulativo anual.

Finalmente, dos últimas pero no menos importantes consideraciones se hacen relevantes a la hora del análisis. El comportamiento del saldo de la balanza de servicios es muy particular a su interior: Uruguay es el único país del bloque ha mantenido saldo neto exportador de servicios en el período 1992-1999, los demás integrantes del bloque son importadores netos de servicios (con excepción de Paraguay en los dos últimos años) En este sentido Uruguay contribuye, en promedio, con un 4.2% en la mejora de la balanza de servicios (sin tomar en cuenta Otras Rentas de la Inversión) de la región. En segundo lugar, si se toma el volumen de transacciones tanto de exportaciones como de importaciones Uruguay solo mejora la performance de Paraguay aunque su participación relativa no es despreciable, participando en promedio con el casi 9% de las exportaciones del bloque y con el 3.3% de las importaciones.

Se prosigue con el comportamiento de la comercialización de servicios de los países del bloque.

Argentina


El posicion amiento de Argentina como prestador de servicios es de importador neto, con un promedio anual de 3.500 millones de dólares, comenzando el período con importaciones netas por 2.463 millones y terminándolo en 4.094 millones de dólares. Como se aprecia en el Cuadro I, la performance ha sido de crecimiento sostenido en el orden del 7% acumulativo anual.

El posicion amiento de Argentina como prestador de servicios es de importador neto, con un promedio anual de 3.500 millones de dólares, comenzando el período con importaciones netas por 2.463 millones y terminándolo en 4.094 millones de dólares. Como se aprecia en el Cuadro I, la performance ha sido de crecimiento sostenido en el orden del 7% acumulativo anual.

Las exportaciones de Servicios estuvieron lideradas por Gastos de Viajes - Personales que mantuvo un crecimiento acumulativo anual entre 1992-1999 del orden del 10%. Por otra parte, las exportaciones de Servicios de Transporte se mantuvieron estancadas en los 1000 millones de dólares donde se destaca la participación de exportaciones de servicios de transporte aéreo.. En el rubro Otros Servicios de Exportación, las exportaciones argentina exhiben un estancamiento en los 600 millones de dólares con una leve tendencia a la baja en los últimos años de la década.

El ítem más sobresaliente en este rubro fue los Servicios de Comunicaciones con dos comportamientos bien marcados. Un sostenido crecimiento en las ventas de este servicio a partir de 1992 (200 millones) hasta su pico más alto de 360 millones en 1996. A partir de allí comienza una franca caída, terminando las exportaciones del año 1999 en 164 millones de dólares.

Otro ítem a destacar, no precisamente por su magnitud absoluta sino por su participación relativa y su sorprendente crecimiento fue Servicios Personales, Culturales y de Recreación cuyas exportaciones se multiplicaron por cuatro entre 1992 y 1999. A su vez la participación relativa en Otros Servicios de Exportación pasó de un magro 6% en 1992 a casi un 19% en 1999.

Una atención especial merece el rubro de Otras Rentas de la Inversión perteneciente al capítulo Rentas. Allí Argentina exhibe un pago neto negativo que se desglosan en intereses recibidos ( intereses bancarios) por 5.000 millones de dólares e intereses pagados por 4.100 millones. La conjetura de éste análisis es que dada la reputación macroeconómica y financiera del país gran parte de estos intereses recibidos corresponden a rentas de depósitos argentinos en el exterior. Una verificación de esta conjetura podría llegar a ser que en el capitulo Otros Servicios - Servicios Financieros (comisiones por servicios bancarios) el país recibe solamente 65 millones de dólares y paga 196 millones de dólares.

Al igual que del lado de las exportaciones de servicios, las importaciones están lideradas por el rubro Servicios de Viajes Personales con un crecimiento del 55% medido "punta a punta" en el período y que tuvo su punto más alto en 1998 cuando pagó 4.231 millones de dólares.

En términos netos el resultado promedio del período es importador neto y esta cifra se ha mantenido más o menos estable entre los 1.000 y 1.300 millones de dólares. El segundo rubro de mayor importancia en la importación de Servicios lo constituye Servicios de Transporte y dentro del mismo los sub rubros de mayor relevancia que explican en 1999 el 70% de las transacciones son Servicios de Transporte marítimo - fletes y servicio aéreo de pasajeros. Por último en el rubro importación Otros Servicios los rubros Otros Servicios de negocios y Comisiones de royalties y licencias explican alrededor del 50% de las importaciones del total del rubro. Se destaca que las importaciones de servicios de Seguros incrementaron su participación relativa de un 3% en 1992 hasta un 16% en 1999.
Brasil

Al igual que Argentina, el país más grande del bloque exhibe un saldo neto importador de Servicios de 6.695 millones de dólares en 1999 pero su pico más alto lo alcanzó en 1997 llegando a los 9.309 millones de dólares.
Los rubros más dinámicos en la exportación de Servicios en este país (cuadro II) corresponden a Otros Servicios y en particular Otros Servicios de Negocios que explican, en 1999 el 77% del rubro Otros Servicios y el 45% del total de exportaciones de Servicios que hace Brasil.

En el caso de exportaciones de Servicios de Transporte Brasil evidencia un especial dinamismo en transporte marítimo tanto de fletes como de otros servicios, conformando estos ítems más del 70% de los Servicios de Transporte exportados en 1999. El análisis del período no evidencia un comportamiento claro de las exportaciones de Servicios de Transporte, con un comportamiento muy errático, sin una tendencia clara, exhibiendo un mínimo en 1997 de 1.405 millones de dólares y un máximo en 1995 de 2.600 millones.

Por su parte Servicios de Viajes - Personales muestra hacia 1999 casi el mismo volumen de exportaciones que Servicios de Transporte con la diferencia que el primero muestra una clara tendencia creciente a partir de 1996.

Desde el punto de vista de las importaciones la cuenta Otros Servicios explica entre el 38% y 40% de las importaciones de Servicios. En especial se destacan las importaciones de Otros Servicios de Negocios que dan cuenta en 1999 del 17% de las importaciones totales de Servicios, por otra parte el rubro de más creciente importancia relativa dentro de Otros Servicios fue el pago de Royalties y licencias seguido por Servicios de computación e información.

El pago por Servicios financieros (comisiones bancarias) también ha cobrado una especial importancia especialmente en el último lustro que pagó al exterior un promedio anual de 518 millones de dólares. En el caso de Otras Rentas de la Inversión el comportamiento de Brasil contiene dos facetas. En las rentas que exporta el comportamiento es bastante errático a lo largo del período con un mínimo de 1.025 millones y un máximo de 4.021 millones. Sin embargo en la renta que paga su performance es relativamente estable con promedio de 7.800 millones durante el período y evidenciando su máximo en 1999 con 8.600 millones de dólares.

Chile

Un rasgo importante a resaltar en las exportaciones de servicios chilenas es que no existe dentro de los grandes rubros que los separa un sector que domine a los demás en cuanto al volumen de transacciones, con lo que evidencia una menor vulnerabilidad dado que su performance no depende nítidamente de algún sector en particular. Además, las tasas de crecimiento que muestran cada uno de los sectores exportadores tampoco exhiben mayores diferencias entre sí.

Así, como se muestra en el cuadro III las exportaciones de Servicios de Transporte se expanden al 7.6% acumulativo anual, Otros Servicios al 7.9% y Viajes al 6%. Donde se puede marcar una marcada dependencia es en Otros Servicios donde las transacciones de Otros Servicios de negocios explica entre el 10% y el 75% del total de este rubro. Ahora bien, a diferencia de las exportaciones de servicios, las importaciones chilenas en Servicios de Transporte tiene un claro predominio sobre los demás rubros importadores explicado básicamente por el alto volumen de negocios que exhibe la balanza comercial de bienes. El rubro Otras Rentas de la Inversión mantiene una performance estable dentro del período bajo análisis.

Paraguay

El rasgo estructural que manifiesta la balanza de servicios paraguaya (Cuadro IV) es un fuerte déficit y sostenido crecimiento en el rubro Servicios de Transporte, en sentido totalmente contrario al rubro Otros Servicios donde Paraguay muestra un especial dinamismo y, un fuerte y sostenido crecimiento de sus exportaciones de servicios, liderada básicamente por las exportaciones de Comisiones de royalties y licencias y Otros Servicios de negocios. El comportamiento del saldo de Otras Rentas de la Inversión es relativamente estable verificándose un estancamiento de esta cuenta en todo el período analizado.


Uruguay


Una primera conclusión, para Uruguay la negociación de este sector tiene una importancia capital porque ha sido el sector más dinámico e importante de su economía. Cualquier política que se adopte incidirá sobre el nivel de ocupación.

Tal como se comentara en párrafos anteriores Uruguay es el único país del bloque que mantiene un saldo exportador neto de servicios. Como era de esperar el rubro de mayor importancia relativa lo constituye las exportaciones de Viajes - Personales básicamente producto de la actividad turística. Según los registros contables (ver Cuadro V) esta exportación de servicios promedia en el período estudiado los 600 millones y es a partir de 1994 donde traspasa este promedio, con resultados erráticos durante el período y llegando a su máximo valor en 1997 (759 millones). Por otra parte las importaciones del mismo rubro prácticamente se duplican a partir de 1994, explicable en parte al cambio de precios relativos que surgió a principios de la década con la implantación de la política cambiaria en esos años.


El rubro Otros Servicios es el segundo de mayor importancia en la balanza de servicios. El comportamiento al interior de este rubro es heterogéneo. Otros servicios de negocios exportados es el sub rubro de mayor participación sin una tendencia clara, con cifras que van desde los 92 millones de dólares (1992) hasta los 282 millones (1994).

Por otra parte se evidencia un crecimiento de los Servicios de Seguros y Servicios Financieros (comisiones) que llegan a su punto más alto en 1999 con montos de 81.9 y 89.8 millones de dólares respectivamente. A partir del segundo lustro de la década los registros comienzan a dar cuenta de saldos importantes en el rubro Comunicaciones (67 millones de dólares en 1995) pero que va cayendo en valor absoluto hasta ubicarse en los 37 millones de dólares a fines de 1999. En cuanto a las importaciones de servicios Otros Servicios el sub rubro Comunicaciones ofrece, curiosamente, la misma tendencia que las exportaciones pero siendo de todos modos el saldo de exportador neto. Dentro del mismo rubro las importaciones de servicios financieros y de seguros tomados en su conjunto se multiplican por 10 entre los años 1992 y 1999 y donde el monto de transacciones de ambos rubros llega a los 87 millones de dólares, pero que el saldo nuevamente es de exportaciones netas. En el saldo del sub rubro Servicios de Transporte existen dos tendencias claras; hasta el año 1995 los datos ofrecen un saldo exportador neto, a partir de allí la tendencia se revierte pasando el país a ser importador neto.
Por último, una mención para el capítulo de Rentas – Otras Rentas de la Inversión. Hasta el año 1997 las rentas recibidas por colocaciones y depósitos bancarios eran menores que las pagadas por los mismos conceptos; no obstante, a partir de ese año se produce un quiebre en la tendencia pasando el país recibir mayor volumen de rentas que las que paga. A manera de síntesis la buena performance en materia de servicios descansa básicamente en las exportaciones netas de Viajes personales sustentada en la industria del turismo y en el comportamiento de Otros Servicios donde se destacan Servicios de Comunicaciones, Servicios financieros en general y Otros Servicios de Negocios.

Con respecto a los otros países de la región:

1. El sector Servicios es más importante en términos relativos para Uruguay; según datos del Anexo 1, no llegaría al 55% en los otros integrantes del Mercosur;

2. Las tasas de crecimiento del sector servicios no han sido tan importantes como en Uruguay; en particular, Brasil ha mostrado una tasa menor de crecimiento en los servicios que en la industria y agropecuaria.

3. La estructura del sector servicios uruguayo es diferente al de los vecinos; por ejemplo el sector financiero es más importante en Uruguay y no así el de transporte

En un estudio que realizó el gobierno a comienzos del 2000, sobre barreras a la entrada o restricciones a la competencia en el Uruguay, se encontraron 248 regulaciones de las cuales el 60% corresponden al sector servicios.

Los objetivos principales de estas regulaciones son:

1. Evitar la competencia ruinosa desde el exterior

2. Favorecer a un sector.

Se basan en los siguientes fundamentos:

1. Sin fundamento económico (50%)

2. Fallas de mercado

3. Asimetría en la información

4. Externalidades

Uruguay tiene impedimentos fuertes en el sector de la comunicaciones derivados del monopolio de Antel. Lo son débiles en el sector bancario y de seguros donde no se han interpuesto interdicciones en los hechos. En el sector turismo, no existen impedimentos. Uruguay ha planteado genéricamente que las empresas deben actuar en el país bajo una forma societaria legal nacional o como sucursal de empresa extranjera; ambas gozan del mismo status legal e impositivo. Se aplica el principio de la legalización nacional de las empresas extranjeras para lo cual no existe impedimento, salvo el delinquir.

X) LA PROPUESTA DE CEPAL

"El Comercio de Servicios: Conceptos y Principios de Liberalización" es el título de un trabajo de CEPAL que propone:


1. El problema es de definir qué es el sector de Servicios; quizás, lo sencillo es decir que es todo aquello que no es Primario (minería, agropecuaria) ni Secundario (manufacturero). La confusión arranca desde Adam Smith y todos los clásicos, que consideraba a las actividades de servicio como improductivas.

2. Los servicios internacionales aparecen en la BP (que ya fueron analizados en el numeral IX) como los transporte, viajes y otros servicios (que es una bolsa muy grande), por lo tanto, se considera como una estadística insuficiente. Fue en los 90´s con la internacionalización de los servicios que comienzan las mayores preocupaciones a partir de:


· el crecimiento de las telecomunicaciones y la computación que muestran cómo se comercializan los servicios que antes se hacían internamente en los países;

· las empresas transnacionales que los llevan y los fomentan creando redes globales que atienden también a otros;

· la movilidad creciente del capital que reclama de servicios;

· la movilidad de la mano de obra que va a dar servicios salvo cuando se traslada el consumidor a recibirlo;

· la tecnología que es usuaria de muchos y nuevos servicios, y que realiza transferencias de conocimiento e impulsa a la innovación a nuevas regiones; y

· los derechos de propiedad intelectual que surgen del ítem anterior.

3. Los principios básicos de la liberalización están asociados a la discriminación que atiende a dos formas representadas por la Nación Más Favorecida (NMF) que a través de la OMC no es de aplicación para sus socios ni para las asociaciones o uniones aduaneras; y el Tratamiento Nacional es complementario pues asegura que de cumplir con las normas no habrá discriminación de fuente. Los acuerdos del GATT apuntan a lo progresivo de la aplicación de la liberalización y lo irreversible del proceso que facilitaría la competencia y transparencia de los mercados: en los servicios es donde existen el mayor número de barreras no arancelarias que son las más difíciles de erradicar. En el comercio internacional, se plantea un problema de reciprocidad pues los países ricos aspirar a colocar sus servicios en los más pobres cuando estos últimos buscan privilegiar sus productos; esta situación no permite lograr muchos avances a escala mundial lo que impulsado el desarrollo de las liberalizaciones parciales o regionales (NAFTA, MERCOSUR,etc.). En los acuerdos internacionales, los países en desarrollados se guardan la posibilidad de proteger sus industrias pues se reconocen las subvenciones pero no hay una legislación adecuada.


4. Las medidas que afectan el ingreso al mercado de servicios son:


· Las medidas discriminatorias de cantidad que limitan el monto a través de cuotas, número de empresas, naturaleza de operaciones, etc.


· Las medidas basadas en los precios se apoyan en los aranceles aduaneros e impuestos, y el control del precio en base a valores mínimos de referencia.

· El derecho a establecerse y tener presencia en el mercado cuando los estados otorgan licencias y exigen capitales mínimos que lleva a relativizar el concepto de “presencia comercial” de las empresas en función de su posibilidad de actuar.

· Las normas, las exigencias de certificados reconocidos y las reglamentaciones específicas del sector tienen una variedad muy grande debido a los costumbres de cada sociedad y el rigor de sus criterios.

Las compras del Sector Público, en general, no son abiertas a cualquier proveedor y menos extranjeros por lo que se insiste de parte de los países desarrollados de incluirlo en los acuerdos de la OMC.

XI) EL ESTADO ACTUAL DE LAS NEGOCIACIONES EN EL SECTOR DE SERVICIOS DEL MERCOSUR

Luego, de Ushuaia (Julio de 1998) y según la información dispuesta, los negociadores se han situado en un plano que no ha tenido avances, y donde sólo se marcan los elementos que coliden: desde el punto de vista de la teoría de juegos, sería calificado de dilema de prisionero.


Luego de los avatares ocurridos a partir de 1999, cobra vigencia la necesidad de ratificar algunos elementos que están en las bases constitutivas del Tratado de Asunción. Este informe sobre las negociaciones del Mercosur tiene implícitos una serie de consideraciones que son:

1. La coordinación de diferentes convenciones podría ser definida como la búsqueda de un equilibrio cuyas reglas serán acordadas en el propio proceso; para el Mercosur, la armonización ha sido la regla aplicada, por excelencia, y, en el sector servicios, tendría consecuencias similares a las ocurridas en otros sectores;

2. Del numeral anterior, en general, se considera que ello acarrea nuevos costos y, por lo tanto, tendrá consecuencias sobre la competencia en los mercados;

3. La armonización total es imposible pues los marcos regulatorios obedecen a factores propios de cada país; por lo tanto, se debería apuntar a un cuerpo de normas y reglas de conducta reguladoras que aseguren la voluntad general de los miembros del Mercosur; y

4. Está reconocido por todos sus integrantes las imperfecciones sobre la información disponible que aunado a una débil concepción sobre la unión económica, arroja el resultado actual que está caracterizado por la falta de transparencia y la ausencia de propuestas.

Existe una pregunta sin repuesta aún: de la negociación se debe apuntar a aumentar la regulación, donde se acuerde como necesario, o disminuirla si esa es la consideración respectiva. A priori no tendría que haber un solo sentido. Cabría acordar que:

1. el menor número de usuarios abandone el mercado, si es una consecuencia de lo que las regulaciones imponen;

2. la demanda se dirija hacia los productos complementarios; y

3. para los productos sustitutos, se acordarán regulaciones especiales que lleven a un equilibrio futuro estable.


No se pueden regular las innovaciones y es muy difícil la prevención sobre ellas. Los acuerdos dejan un grado de libertad que se define por la voluntad política de las partes siempre; exista o no, una explicitación al caso.

Los representantes de los países hicieron ofertas que se integraron a las listas al cierre de la Primera Ronda de Negociación. La delegación argentina manifestó que se encuentra en condiciones de presentar ofertas condicionales, y expresó su preocupación por la falta de dinamismo; la mayor evidencia para Argentina estaría en la ausencia de compromisos específicos de liberalización, por parte de los demás socios. Argentina manifiesta la posibilidad de abrir los mercados de servicios de construcciones e ingeniería así como los de seguros a través de habilitar filiales de empresas instaladas en la región

La delegación de Uruguay compartió el planteo de Argentina e hizo notar que su Lista Inicial de Compromisos Específicos es notoriamente más amplia que la presentada ante la OMC. Uruguay aceptaría mejorar sus ofertas en la medida que se atiendan algunos de sus pedidos, como el libre movimiento de personas físicas y servicios profesionales. En el campo de las telecomunicaciones , se aceptó la liberalización del servicio de búsqueda de personas por radiomensajes (”paging”) y el de radioenlance de estaciones a través del troncalizado de radiocomunicaciones (“trunking”).

La delegación de Brasil argumentó que presentó ofertas concretas frente a las críticas de proteccionismo como en el área de telecomunicaciones donde la nueva ley brasileña está siendo elaborada y podría contener diferentes niveles de apertura en función de las reglamentaciones de servicios que están siendo producidas.

La delegación de Paraguay entendió que se está dando cumplimiento a lo establecido en el Protocolo de Montevideo y al mandato del Grupo Mercado Común que será evaluado en forma global luego de la Primera Ronda.
Esta declaraciones ya tienen más de un año y no se han vuelto a reunir las delegaciones y no ha habido contactos al respecto con Chile.

Las partes habían coincidido en recomendar una profundización de la coordinación de los representantes, a nivel de las Representaciones en Ginebra para revertir el estancamiento ( que continúa) y las pautas de acuerdo fueron:

1. -Mantenimiento del principio de liberalización progresiva
2. -Participación creciente de los países en desarrollo
3. -Flexibilización apropiada para los países en desarrollo
4. -No exclusión, a priori, de ningún sector ni modo de suministro
5. -Negociación de compromisos específicos en base al criterio de oferta y demanda.
6. -La base de la negociación serían las listas actuales ya consolidadas por los Miembros en la OMC
7. -Continuar los actuales trabajos sobre normas (salvaguardias, subvenciones y contratación pública).

Desde nuestra óptica, al analizar los Servicios en el Mercosur, uno se enfrenta con distintas dificultades que son las siguientes:

1. Argentina, Brasil y Paraguay tienen propuestas sobre profundización de los compromisos específicos que recomiendan, básicamente, lo siguiente:

· Consolidación de todos los sectores en un plazo de 3 años
· Inclusión automática de las medidas de liberalización autónoma
· Liberalización de restricciones;

2. Los países acordaron profundizar el documento de negociación de servicios con el ALCA donde hay definiciones a tomar muy importantes sobre monopolios estatales, servicios aéreos y servicios nuevos;

3. Los Acuerdos de la OMC sobre el sector; y

4. Los Acuerdos de la Comunidad Europea.

Por otro lado hay acuerdos básicos que no se cumplen y que coliden con un espíritu integracionista sinalágmico. Uruguay ha quedado solo reclamando que se cumpla con el libre movimiento de personas físicas y servicios profesionales. Hay temas como competencias laborales y seguridad social que no están sobre la mesa de acuerdo. Los acuerdos planteados como los cronogramas propuestos se han hecho de espalda a la realidad pues se desconoce la composición económica y social del Sector de los Servicios, en el más amplio sentido. Se puede asegurar con fehaciente conocimiento, la ausencia total de estudios sobre el estado de los servicios (valores, calidad, tecnología, ocupación, especificidades nacionales, etc.) en estos países, a diferencia de lo ocurrido en el proceso de integración de la Comunidad Europea.

Las consecuencias de avanzar o acelerar la globalización no están medidas con criterios sociales; se sigue con la idea peregrina que "la libertad de comercio traería la felicidad al hombre". Los objetivos principales de las regulaciones en los sectores han sido:

- Evitar la competencia ruinosa desde el exterior; y
- Favorecer a un sector.

En el origen, se encuentran los siguientes fundamentos:

· Fallas de mercado;
· Sin fundamento económico (derivado de presiones de lobby);
· Asimetría en la información; y
· Externalidades

Dentro de los Servicios; pueden ubicar dos sectores claramente diferenciados por sus implicancias sociales:

1) Los que tienen sus orígenes en las relaciones humanas:

a) En la familia

i) Salud
ii) Educación

b) En la sociedad

iii) Gubernamentales
iv) Jurídicos

2) Los que tienen sus orígenes en las relaciones empresariales:

a) Sistema financiero
b) Transporte
c) Comunicaciones
d) Servicios a empresas ( en particular Software)
e) Turismo

Estos sectores de origen empresarial, tienen un peso relativo distinto entre los integrantes del Mercosur como lo muestra el Anexo 1 sobre la distribución porcentual del PBI. El sector servicios tiene una participación superior al 40% (Paraguay) y casi alcanza el 70% (Uruguay). El primer grupo no figura
La simple expresión de "que caigan las regulaciones", no será el motor que lleve a un mercado global sin trabas. La experiencia regional como internacional muestra que el país poderoso relativamente, descubre en su acervo jurídico normas que traban la libertad comercial. Se sugiere que:


· Un primer paso a dar es establecer un comparativo de las normas que rigen para todos y cada uno de los sectores (como se viene haciendo para el sector financiero);

· Un segundo paso, es analizar las distancias y las asimetrías ; y

· Por último, se puede establece una estrategia común de convergencia.

Por supuesto, existen caminos paralelos que llevan a la homogeinización más rápida y global como ocurre con la tecnología en el sector de telecomunicaciones; aquí no se puede esperar al comparativo de normas legales pues se corre peligro de quedar fuera de la historia.

A continuación, siguiendo la información disponible publicada por la Sede Administrativa del Mercosur (SAM), se presenta al:

GRUPO DE SERVICIOS


En la nueva etapa de profundización del proceso de integración, debe progresarse hacia la liberalización del comercio de servicios a nivel del MERCOSUR, teniendo en cuenta el Art. 1º del Tratado de Asunción.

El objetivo inicial es lograr un Acuerdo Marco sobre Comercio de Servicios de MERCOSUR de conformidad con el Acuerdo General sobre Comercio de Servicios de la OMC.

 

En el ámbito de las relaciones externas, los Estados Partes de MERCOSUR coordinarán su posición en las negociaciones sobre comercio de servicios actuales y futuras que se desarrollen.

Dec. Nº 13/97 : Protocolo de Montevideo sobre el Comercio de Servicios del MERCOSUR
Dec. Nº 9/98 : Protocolo de Montevideo sobre el Comercio de Servicios del MERCOSUR. Anexos con Disposiciones Específicas Sectoriales y Listas de Compromisos Específicos Iniciales
Dec. Nº 12/98 : Protocolo de Montevideo sobre el Comercio de Servicios del MERCOSUR
Res. Nº 38/95 : Pautas Negociadoras de los Subgrupos de Trabajo, Reuniones Especializadas y Grupos Ad-Hoc
Res. Nº 67/97 : Modalidades de la Negociación de Compromisos Específicos Iniciales de Servicios
Res. Nº 31/98 : Creación del Grupo de Servicios del MERCOSUR
Res. Nº 31/98 : Creación del Grupo de Servicios del MERCOSUR
Dec. Nº 1/00 : Primera Ronda de Negociación de Compromisos Específicos en materia de Servicios
Res. Nº 36/00 : Profundización de los Compromisos Específicos en materia de Servicios

En la discusión como las tratativas y resoluciones, no ha habido participación de los agentes sociales en principio. Pero no es tan así, los gobiernos acostumbran llevar propuestas de las cámaras empresariales; por ende, los que no tienen chance son los sindicatos y atrás de ellos las grandes masas de consumidores.

En resumen, los grandes déficits son de información y en el plano de la gestación de políticas, y ello no es relativamente de fácil solución. El Grupo de Servicios del Mercosur, es el ámbito donde se intercambia la escasa información disponible y se realizan los acuerdos a partir del Protocolo de Montevideo sobre el Comercio de Servicios, N° 12/98, Art. 23; la resolución y promulgación de los acuerdos, la realiza el Grupo Mercado Común (GMC) de acuerdo al Tratado de Asunción. Sin voluntad de interferir con los gobiernos, se considera que la presencia de representantes sociales en carácter de observadores en el Grupo de Servicios, tendría un valor muy grande que contribuiría a la democracia y transparencia de las decisiones políticas.

De acuerdo a la experiencia que se ha tenido en el SGT – 4, Asuntos Financieros, la presencia de delegaciones sociales ha permitido el conocimiento de las reglas de juego que se tratan de impulsar desde los gobiernos y de los organismo multilaterales como FMI,BID, Comité de Basilea, etc. En el caso de los sindicatos, nos ha permitido comprender estratégicamente que se impulsa y tomar partido por aquellas disposiciones que aseguren las fuentes de trabajo , por ejemplo.
Al principio se hacía referencia a las negociaciones con el ALCA, OMC y CE que, también, son atendidas en esta comisión pues se busca de avanzar en una línea generalmente congruente con las distintas vertientes del comercio de servicios. Este organismo atiende al 50% o más de las economías de nuestros países y en cuanto a ocupación la cifra es superior porque el sector servicios se caracteriza por niveles medios de ocupación superiores al resto de la economía. En particular las exportaciones son las que tienen tasas de crecimiento superior y afectan indirectamente a los sectores tradicionales en cuanto a mejorar la competitividad internacional.

Las decisiones que se tomen afectan profundamente a la economía, por la extensión y magnitud del sector; en particular mueven los niveles de ocupación fuertemente y en sectores estratégicos de los servicios como las comunicaciones, llega a influir en el concepto de desarrollo e identidad nacional. La opinión de los agentes sociales no puede quedar ausente ante tales temas y , por lo menos, estar informados de primera fuente para que no existan resoluciones que produzcan pérdidas irreparables y conflicto innecesarios.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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