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Proclama Comisón Comercio CS2002 Imprimir E-Mail

RESOLUCIONES DE LA CESCOS EN LA IV CUMBRE SINDICAL DEL MERCOSUR.


Habiendo analizado las necesidades de darle un marco de continuidad a las tareas realizadas y a los compromisos asumidos entendimos oportuno lo siguiente:
1-. La preocupación de avanzar en la producción de conocimientos para poder dotar con mayor sustentabilidad el desarrollo de las políticas a implementar por la CESCOS. En ese sentido, a tales fines vemos la necesidad de implementar en el ámbito de la Secretaría Técnica un funcionamiento que contemple la participación supranacional de la misma.
2.- Se fijó como fecha de entrega la última semana del mes de febrero de 2003, el informe sobre Políticas y Procedimientos de las Empresas Multinacionales del Sector en el ámbito de actuación de cada uno de los países miembros. De cumplirse con esta fecha se podrá realizar un informe de avance para la primera quincena del mes de marzo.
3.- La necesidad de realizar un Seminario de Capacitación para nivelar conocimientos sobre las Instituciones Laborales y la participación sindical en el ámbito del MERCOSUR.
La fecha será fijada en la próxima reunión plenaria de la CESCOS.
4.- La decisión de llegar a la próxima reunión con las propuestas de los insumos a desarrollar por la Secretaria Técnica durante el 2003.
5.- Se acordó desarrollar, en función de la experiencia recogida, tratar en la próxima reunión plenaria el desarrollo de Objetivos y Políticas del Segundo Trimestre de 2003.
6.- La realización de la próxima reunión plenaria de la CESCOS durante los días 17 y 18 de marzo en la ciudad de Montevideo, Uruguay. Para dicha reunión la FUECI queda con la responsabilidad de desarrollar el cronograma de reuniones con funcionarios públicos, cámaras del sector y organizaciones de la Sociedad Civil que consideren necesarias; como asimismo la relación con los medios de comunicación
CESCOS Brasilia, Diciembre 2002

EN UNA COYUNTURA DE CRISIS, LOS TRABAJADORES DEL COMERCIO Y SERVICIO DEL CONO SUR, NOS UNIMOS, LUCHAMOS Y DECIMOS:
El modelo neoliberal, que se ha intentado implementar con distinta suerte en los distintos países de América Latina, ha desparramado su crisis y nos ha alcanzado a todos. O mejor dicho, han igualado nuestras penurias, aunque podríamos decir que para los creadores y propagandistas del modelo, el mismo ha tenido el efecto deseado, ya que han logrado una mayor concentración y extranjerización de las economías de nuestros países, a profundizado la dependencia al capital financiero vía los incrementos de la deuda externa, una mayor concentración de los ingresos que ha tenido como consecuencia un crecimiento inédito de la pobreza y de la indigencia de nuestros pueblos. Pero la profundidad de las transformaciones que se han llevado adelante durante la década de los noventa, con sus consecuencias nefastas para nuestros pueblos, terminaron por encausar espacios para el surgimiento de nuevos actores, movimientos y demandas refrendados en nuevas figuras, que rechazan la política tradicional y que ofrece la posibilidad de la construcción de alternativas políticas, sociales y económicas.
Claramente se advierte en Latinoamérica un cambio de tendencias hacia nuevos rumbos. La llegada al gobierno de un obrero como Lula en Brasil, expresa mejor que ningún otro ejemplo, los vientos de renovación que soplan en el continente. Otro ejemplo es el de Lucio Gutiérrez en Ecuador con el apoyo del movimiento de indígenas y campesinos. Cabe agregar a la lista lo que sucede en el Uruguay, donde de ser hoy las elecciones, el "Encuentro Progresista" (Frente Amplio) triunfaría con el 54% de los votos, frente al 16,5% del tradicional Partido Colorado y el 13,5% del Partido Blanco. También podemos señalar lo que sucedió en Bolivia, con la emergencia del líder coca colero Evo Morales, que estuvo por triunfar en las elecciones presidenciales, fuertemente comprometido con la lucha por la dignidad de los pueblos, de sus derechos y de la autodeterminación de los mismos. O las distintas luchas de los trabajadores ocupados y desocupados y de distintos sectores sociales en Argentina, que en el ultima año vio pasar a 5 presidentes y otros tantos ministros de economía, sin poder imponer hasta el momento el bloque dominante a sus candidatos para las próximas elecciones del 2003.
Asimismo podemos señalar la situación en Paraguay donde no avizoramos posibilidades de cambios por el momento, dado que el gobierno de Unidad Nacional se vio desvirtuado con una realidad de ser el país que encabeza la pobreza en América Latina y la corrupción, hoy en puertas de elecciones generales nacionales, los partidos políticos tradicionales ofrecen recetas neoliberales, y aún los sectores progresistas y movimientos sociales no han podido generar un espacio de proyección como alternativa acorde a los cambios generados en la región.
A la hora del recuento estas cuestiones demuestran tanto la pluralidad como la fragmentación, ya que no podemos unirlas en un mismo movimiento continuo. Pero de todas maneras son, con seguridad, la mayor amenaza de los planes a perpetuidad del modelo de acumulación y del sistema de mediaciones políticas, que sumió a crecientes franjas de nuestras sociedades en la marginación y exclusión social, política, económica y cultural. Seguramente, las experiencias no son lineales, la dispersión persiste a pesar de las coincidencias, pero es más importante lo que tiene este movimiento de común, de ejemplar hacia el resto que lo mira expectante, que provocará, en un futuro cercano, que otras experiencias se le sumen, incrementándose cuantitativa y cualitativamente, en pos un futuro mejor.
Esto nos acerca a un anhelo, que es la decisión y voluntad política, puesta de manifiesto, desde los inicios de la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur, de la profundización del proceso de integración de los países de la región, a partir del MERCOSUR. Una integración que vaya mucho más allá de una simple unión aduanera, es decir, que tenga como centro una inserción internacional de nuestros países con soberanía y en defensa de nuestros derechos. Que priorice los intereses de nuestros pueblos ante la especulación de la tasa de ganancia de las grandes corporaciones multinacionales, que el crecimiento económico sea el sustento para la equidad social y una distribución progresiva del ingreso, que la calidad de vida del ser humano ocupe el centro de todos nuestros esfuerzos, y toma de decisiones.
No cabe duda que esta crisis también alcanza a nuestro sector ya que como lo muestran los indicadores el mismo tiene una mayor elasticidad que el resto de los sectores económicos. Esto es así porque en los momentos de crecimiento, el sector comercio crece por encima del promedio, pero en los momentos de caída y recesión la disminución del producto de éste es mucho más profunda. Por ello, durante este año, con la existencia de las distintas crisis de la región, nuestro sector se ha visto inmerso en la mayor destrucción de puestos de trabajo y de precarización del empleo en años.
Este presente emerge luego de una década en que el sector de comercio y servicios se ha llevado adelante el mayor proceso de reestructuración, concentración y extranjerización de su historia. Un proceso que en los países centrales ha llevado varias décadas, en nuestra región se ha producido en sólo una, lo que ha derivado en cambios profundísimos en las relaciones laborales, las condiciones de trabajo y en las formas de contratación de los trabajadores. Es decir, no sólo ha sucedido la introducción en nuestros países de las grandes cadenas multinacionales, sino que la entrada de éstas han producido cambios, no sólo al interior del sector, sino en su relación con los proveedores y con los distintos entes gubernamentales que los deberían regular.
El proceso de apertura económica que llamó a las grandes cadenas de supermercados a insertarse en nuestros países, provocó luego una lucha entre las mismas por tomar las mayores porciones posibles de nuestros mercados, ello impuso a los actores sociales involucrados nuevos desafíos, ya que de la mano de las grandes superficies comerciales se implementó una serie de cambios profundos en cada lugar de trabajo, que modifica todo el soporte organizativo tradicional y propone un nuevo tipo de comunicación y relación en el trabajo. La lógica de implantación de estos cambios responde a un criterio organizativo y económico de las empresas, en donde lo básico pasa a ser "el nuevo proyecto de racionalización" en búsqueda del "costo total mínimo", con esto se buscó aumentar la flexibilidad y la adaptabilidad de la producción, al mismo tiempo que permitió rebajar costos unitarios y aumentar o mantener las ventajas competitivas de las empresas. Estos cambios fueron realizados a partir de inversiones constantes, de innovaciones tecnológicas, pero también a través de cambios en las formas de organización del trabajo y en el aprovechamiento, en el mayor espacio posible, de la inexistencia de un Estado que controlara sus abusos y la violación constante de las leyes laborales y los respectivos convenios colectivos, sumiendo a los trabajadores en una gran desprotección que nuestros sindicatos han tratado de controlar, amenguar y revertir en una lucha terriblemente desigual. Es a partir de esta realidad que surge la importancia de discutir a nivel regional las posibilidades concretas y las dificultades para llevar adelante un movimiento mancomunado contra estas grandes cadenas internacionales que han intentado destruir o sortear todas las instituciones del trabajo.
Una de las tareas centrales de la CESCoS es la de llevar adelante una acción común en la defensa del empleo, de los salarios, de las condiciones de trabajo de los empleados del sector y del cumplimiento irrestricto de los derechos laborales y sindicales. Iniciaremos un conjunto de medidas y acciones, especialmente con respecto a las políticas laborales de las grandes cadenas multinacionales del comercio minorista, para que respeten, como algunas lo hacen en sus países de origen, las leyes laborales y sindicales de los nuestros. Nunca aceptaremos, que en su lucha por ganar mercados, seamos los trabajadores y nuestras sociedades las que paguen las consecuencias de sus guerras comerciales.
Esta Comisión, como parte de la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur, debe seguir bregando, cada vez con mayor ímpetu por una transformación real y profunda de nuestra región. Porque hoy más que nunca, resulta indispensable tener estrategias de acción comunes para fortalecer nuestra unión, y políticas claras que nos permitan construir ese otro mundo posible, ya que es posible construir una salida y un futuro para nuestros países, es posible otro MERCOSUR. Es posible construir una sociedad distinta, en donde el empleo, la justicia y equidad social sean nuestro primer y último objetivo.
CESCOS Brasilia diciembre 2002.

 
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