El MERCOSUR: las prioridades del movimiento sindical
El cambio del perfil político de los países del MERCOSUR -completado este año con la asunción del nuevo gobierno de Uruguay-, ha generado, a nuestro juicio, las condiciones necesarias para la profundización de la integración regional. Este giro que inicialmente generó muchas expectativas para el crecimiento del MERCOSUR, hasta el presente no ha superado las Declaraciones Presidenciales ni se ha plasmado en acciones concretas.
Fundamentalmente no se ha avanzado en la definición de una política de complementación e integración productiva y en la mejora concreta de los padrones laborales y sociales.
Sin duda en Ouro Preto 2004 se dieron pasos importantes, como el Fondo de Convergencia Estructural y la continuidad de la construcción del Parlamento Común.
Sin embargo, los desentendimientos que se visualizan en conflictos comerciales, ambientales, presiones de los terceros mercados, monopolizan la agenda mercosureña y amenazan con desandar los progresos hacia el Mercado Común.
El funcionamiento del MERCOSUR está escindido del proyecto de integración que pretendemos, porque está muy centrado en los aspectos comerciales, y no contempla la necesaria articulación entre las diferentes políticas que deberían ser tenidas en cuenta para orientar nuestras economías hacia el desarrollo productivo y social. Creemos que la Cumbre de Presidentes es un escenario propicio para generar un plan de acción conducente al empleo y trabajo digno, al desarrollo económico genuino y sostenible, la reducción de las asimetrías entre los Estados miembros y la institucionalidad supranacional. En ese sentido, la CCSCS hace llegar un conjunto de propuestas que, habiendo sido presentadas en los diferentes ámbitos del MERCOSUR, entendemos que colaborará al afianzamiento de nuestro bloque regional:
1. Políticas de Desarrollo Sostenible
Defendemos una política de desarrollo que promueva la complementación de las cadenas productivas, que tenga mecanismos y fondos de financiamiento, que promueva políticas de exportación común y que facilite la incorporación de las medianas y pequeñas empresas, en los flujos de comercio. De lo contrario, los desequilibrios y asimetrías comerciales y productivas, seguirán generando conflictos sectoriales, retrasando y distorsionando la construcción de integración.
Consideramos que son importantes las negociaciones en la OMC y defendemos que los países del Mercosur profundicen la alianza con otros países en desarrollo en el G 20, exigiendo de los países más ricos un cambio profundo en sus prácticas proteccionistas y hegemónicas, que en los últimos 20 años han profundizado aún más las desigualdades regionales y la exclusión social. El primer paso para esto es que los países del Mercosur actúen como bloque, lo que todavía no ocurre.
No basta con quedarse sólo en los temas comerciales. El Mercosur tiene que proponer políticas que generen producción y empleo digno con equidad de género en nuestros países, lo que requiere inversiones, desarrollo tecnológico, socialización de la tecnología y, fundamentalmente, cambios profundos en las políticas de los organismos financieros multilaterales. Por esto defendemos que el Mercosur renegocie sus compromisos en bloque con el FMI, no subordine el desarrollo económico y social al pago de la deuda, y no firme y renuncie a los Acuerdos de protección de Inversiones ya firmados, que en la realidad son instrumentos que defienden solamente los intereses de las transnacionales, que quieren subordinar las necesidades de los pueblos y la soberanía de nuestros países a favor del lucro sin compromiso social y reinversión de utilidades.
No es, y no será, posible concretar un mercado común si prevalece la concepción del bloque como una base exportadora de las empresas transnacionales y productos primarios hacia terceros mercados. No hay posibilidad de construir un bloque fuerte y con cohesión interna, capaz de promover un nuevo modelo de desarrollo económico, productivo y social, si se mantiene esta contradicción entre las opciones políticas internas y el proyecto de consolidar el Mercosur como la base estratégica de la inserción internacional de nuestros países.
2. Políticas de Empleo y Trabajo Digno
La definición de una estrategia de empleo para el MERCOSUR, sin duda es positivo. La creación e instalación del Grupo de Alto Nivel, que demandó más de diez meses en constituirse, demuestra en sus primeras acciones que el espíritu de los Jefes de Estado para la construcción de una Estrategia Regional de Empleo. Pero, los documentos y propuestas presentados por los gobiernos, hasta el momento, no ultrapasan la generalidad, ni tampoco el abordaje focalizado y no integral de las políticas de desarrollo; no hay propuestas especificas y, más aún, no hay condiciones de proponer una política regional de empleo si no cambia lo esencial de las políticas macroeconómicas actuales y se no se garantiza la participación de las centrales sindicales en la implementación
Estas cuestiones no son menores, al contrario, condicionan el futuro del bloque. Para nosotros esto significa finalizar las reglas para una asociación comercial, la adopción de una estructura institucional más profunda y de carácter supranacional y la definición de una política industrial y agrícola común, que incluya también las medianas, pequeñas y microempresas, las cooperativas y la agricultura familiar, tenga como objetivo primero la generación de empleos de calidad con equidad de genero, con protección laboral y mejoras considerables en la distribución de renta.
Ya hemos propuesto al GMC, y vamos a insistir en el Grupo de Alto Nivel sobre Empleo (GAN), la creación de un Comité Permanente de Empleo, orientado por ejes claros que contemplen las cuestiones de género, de juventud, de las pequeñas empresas y de la agricultura y de la capacitación profesional.
3. Integración Latinoamericana y relación con terceros mercados
En el plano sudamericano, consideramos positivos los avances en las relaciones comerciales y políticas con la Comunidad Andina de Naciones y la decisión de ambos bloques en formar la Comunidad Sudamericana de Naciones. Aunque reconocemos que también estas decisiones, todavía, no salieron del marco comercial y de inversiones, a través de los proyectos para desarrollar la infraestructura. Son medidas importantes, pero, que por sí solas, no generarán desarrollo social y productivo si no son acompañadas de una agenda política, productiva y social, con vistas a avanzar en la construcción de un bloque que supere los niveles del libre comercio y busque fortalecer la región en sus relaciones con la economía mundial.
Nos preocupa que para desarrollar la CSN se deje en segundo plano los problemas de orden económico, comercial, político y social de nuestro bloque, creando una nueva estructura, porque la CSN sólo podrá consolidarse si tiene como base un Mercosur fuerte e integrado.
Sobre las relaciones con los países más desarrollados - sea en el ALCA, sea con la UE - hemos seguido de cerca el posicionamiento del MERCOSUR y consideramos acertada la decisión de no aceptar acuerdos en condiciones asimétricas y confiamos que esto siga así. Para consolidar esa estrategia es imperioso que el Mercosur supere sus debilidades y los esfuerzos y concesiones.
4. Reforma Institucional de MERCOSUR
En este sentido vamos a seguir insistiendo en la propuesta de reestructuración organizacional que la CCSCS presentó a los Presidentes en diciembre en Ouro Preto: finalización de la construcción del Parlamento Mercosur, creación de Comisiones de Desarrollo Productivo y Desarrollo Social, Comité de Empleo, fortalecimiento de la participación de la sociedad civil y mayor transparencia de las negociaciones.
Y finalmente, además de esta actuación en el plano institucional, vamos presentar una pauta común de reivindicaciones a los gobiernos y sectores empresarios, con medidas que puedan generar nuevas fuentes de trabajo a corto plazo, distribución de renta y mejoras significativas en las condiciones de vida de nuestros pueblos.
Mercosur, 14 de Noviembre de 2005
Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur
(Argentina -CGT y CTA; Brasil - CUT, CGT y Força Sindical; Chile - CUT; Paraguay - CUT; Uruguay - PIT/CNT)





