CCSCS

Presidentes Montevideo 1992

Montevideo, 28 de diciembre de 1992

 

Excelentísimos Señores Presidentes:

 

En esta oportunidad que se reúne el Consejo Mercado Común, las Centrales Sindicales de los Países integrantes del Mercosur quieren expresar a Vs. Exas. sus preocupaciones y propuestas en relación al desarrollo y al futuro del proceso de integración económica, después de transcurrido un año de vigencia del Tratado de Asunción.

1. Construir la Integración Económica y Social con otros principios
En primer lugar queremos reafirmar nuestra certeza de que es necesaria y fundamental la conformación de un Area Económica Social y Cultural de los países del Cono Sur y, en el futuro de América Latina, como instrumento que aumente la capacidad de respuestas autónomas a las necesidades de la región a través del establecimiento de relaciones más justas y equitativas.

Existen hoy en la economía internacional tendencias históricas fuertes que empujan las economías a la formación de bloques regionales y esas fueron las bases del proceso de integración en el curso del Mercosur.

Mas, en nuestra visión la integración que necesitamos se basa en argumentos que van más allá del reconocimiento de tendencias históricas debe ser un instrumento que promueva la elevación de las condiciones de vida de nuestros pueblos fortalezca la democracia y nos permita avanzar más en nuestra autodeterminación.

En este sentido, la integración debe fortalecer el poder de negociación de los países miembros con los acreedores internacionales y debe contribuir a una integración de las culturas y el desarrollo de una conciencia comunitaria.

El logro de esos objetivos exige la implementación de políticas nacionales que proporcionen la definición de políticas de promoción productiva y social, las que requieren una intervención destacada y permanente de los Estados.

Nuestra evaluación Señores Presidentes es que esos objetivos que en parte están inscritos en los enunciados del Tratado de Asunción -“acelerar los procesos de desarrollo con justicia social“- no se cumplirán si la mecánica adoptada continúa como hasta ahora. Creemos que no llegaremos a las metas definidas para el período de transición y nos distanciaremos cada vez más de esos objetivos.

Son esas cuestiones que queremos fundamentar a continuación y concluir con la presentación de algunas propuestas que permitan avanzar en el proceso en curso, con otras bases y mejores resultados.

2. Haciendo un balance
Las Centrales sindicales de los distintos países han realizado fuertes críticas a las características del Tratado, han marcado sus limitaciones y han cuestionado la estrategia de integración por él definida. Los hechos han ratificado la corrección de aquellas críticas, al constatar que en los distintos países han surgido problemas que generaron corrientes -de diferente grado de importancia- contrarias a la continuación del Mercosur. Es necesario profundizar en las causas de estos problemas y el carácter de los mismos.

2.1.- Algunos de ellos son de tipo sectorial, es decir, afectan a sectores concretos de la industria o el agro. Los acuerdos sectoriales han sido firmados, en general, por la Argentina y Brasil no siendo homologados por Uruguay y Paraguay.

De mantenerse y profundizar este hecho resultará una complementación comercial y productiva de los países grandes y la marginación de los menores, lo cual dificultará su inserción regional futura, cuando el mercado común opere en forma plena. Esto es claramente contrario al objetivo de crear un área económica regional que asegure un lugar a cada uno de los países, grandes y chicos, por lo cual se deriva un vaciamiento del Mercosur en este terreno.

Los acuerdos son básicamente de naturaleza comercial, aunque están generando un importante número de asociaciones entre empresas que permiten prever una futura complementación productiva, por acuerdos al interior de las mismas. Es necesaria la definición de sistemas compensatorios para que las industrias de menor desarrollo relativo, tengan una oportunidad a su crecimiento, y a la generación de puestos de trabajo. Estos sistemas pueden prever normas especiales, así como financiamiento especial, para la definición de sistemas de promoción industrial selectiva.

2.2.- Otros problemas son de tipo nacional, es decir afectan al conjunto de la economía. A todos los efectos prácticos esto es una guerra comercial, en la cual cada gobierno adopta medidas para mejorar su posición competitiva. Esto es contrario al espíritu del Mercosur, que previó la formación del mercado común a través de la coordinación y la liberalización y no la guerra competitiva. Pero el Tratado se centró en la liberalización comercial, que efectivamente se está concretando, pero no avanzó prácticamente nada en la coordinación de las políticas macroeconómicas.

También se agregan a esta situación iniciativas que ya se perciben en los cuatro países de buscar directamente una inserción en el mercado internacional y la priorización de relaciones bilaterales con el Acuerdo 4+1, Mercosur y EUA, que pueden empujarnos, no a la conformación de un mercado común, sino a una zona de libre comercio, lo que sin duda nos llevará a una mayor desagregación económica y social.

Nuestra opción sin ninguna duda, debe ser la inserción multilateral, pero teniendo como punto de partida las necesidades de la región.

2.3.- Finalmente pueden preverse un tercer tipo de conflictos, de naturaleza regional, cuyo origen está en dos principales factores. En primer lugar, en el hecho de que en los distintos países y particularmente en los mayores existen marcadas diferencias entre las distintas regiones, tanto en cuanto a las oportunidades laborales, como a nivel de los ingresos, como en las condiciones de vida.

En algunos casos existen sistemas de promoción que facilitan la radicación, en estas regiones, de actividades económicas. La segunda causa de desigualdades o de conflictos regionales, reside en los cambios en las producciones generados por la existencia del mercado común, que puede amenazar la agricultura de Río Grande del Sur o los plantadores azucareros de Tucumán y Artigas, por dar algunos ejemplos.

Los sistemas promocionales han comenzado a criticarse acusándolos de distorsionar la asignación de factores que provienen del libre funcionamiento de los mercados. Esta óptica neoliberal con la que en nuestros países se intenta resolver todos los problemas, no hará sino acentuar los conflictos que implica la reconversión.

3. Los problemas sociales y de los trabajadores
Al constatar las características con las cuales el proceso de integración se viene definiendo, no es difícil imaginar los problemas sociales que ya viene promoviendo y principalmente los que puede generar.

Al priorizarse los aspectos comerciales y al tomarse como hilo conductor el aumento de la competitividad empresarial, tienden a crecer el desempleo, la marginalización de significativos segmentos sociales ya deteriorados aun más los salarios y las condiciones de trabajo.

Es mas, es preciso recordar que hoy los cuatro países viven períodos de crisis social, donde las políticas económicas están sometidas a medidas de ajuste estructural, donde las empresas aceleran sus procesos de reestructuración y son impulsadas medidas legislativas que promueven la desregulación de las relaciones laborales. En resumen, las posibles consecuencias que pueden generarse por la forma de conducir la integración, están profundamente vinculadas con esos modelos y podrán producir situaciones todavía más dramáticas.

La constitución de un subgrupo de Relaciones Laborales, Empleo y Previsión Social reclamado por las Centrales sindicales en 1991, se inscribe en el intento de abrir espacios de discusión social al interior del esquema institucional diseñado en el Tratado de Asunción. Pero se viene revelando restringido e insuficiente para abarcar esa realidad que ya se anuncia.

Las orientaciones que predominaron en la conducción de los trabajos de las comisiones del subgrupo, fueron transformando las problemáticas sociales abordadas por cuestiones de naturaleza técnica, muy distantes de los problemas que afectan fundamentalmente a los trabajadores.

La reducción de los contenidos sociales reales de la discusión y su transformación en problemas técnicos, llevó a que los análisis de los temas tratados priorizaran cuestiones que interesan principalmente a la óptica comercial y de la competitividad empresarial, como por ejemplo los costos laborales y la circulación de la mano de obra.

De esta forma, las discusiones que se desarrollaron en los espacios institucionales se aislaron de los problemas y conflictos sociales producidos por la dinámica real del Mercosur en otros espacios. Más allá de esto, al distanciarse de las cuestiones sociales y políticas reales, el curso de los trabajos no contempló en su análisis comparativos los proyectos de reformulación de las legislaciones laborales y de seguridad social que hoy se presentan en los espacios nacionales.

De la misma manera quedaron fuera de las pautas de discusión los procesos de reestructuración de empleo que hoy se vienen implementando, por las empresas, como parte de su estrategia de competitividad frente al mercado regional e internacional.

Y finalmente, a pesar de la decisión tomada por el Consejo Mercado Común en “Las Leñas“, en junio pasado, la oportunidad de participación del sector privado, más específicamente de los trabajadores, no se produjo de igual manera en todos los países, siendo uno de los ejemplos, las dificultades que encontraron las organizaciones sindicales de Paraguay de una real intervención en los debates a nivel nacional.

4. Algunas propuestas
El período transcurrido, los hechos analizados permiten afirmar que las actuales definiciones y el proceso de integración, tal como ha ocurrido, debe tener modificaciones. A continuación se indican algunas propuestas a considerar.

a) Las Centrales sindicales entienden imprescindible la elaboración de políticas de desarrollo nacionales que implementen a nivel interno de cada país la especialización y la modernización tecnológica y que permitan la complementación regional, base de la conformación de un Area Económica Mercosur. La elaboración de estas políticas nacionales, que se expresan principalmente en la formulación de políticas industriales agrícolas regionales, no significa reducir el papel del sector privado. Por el contrario en la elaboración de esas estrategias deben participar trabajadores y empresarios, siendo responsabilidad de los gobiernos la convocatoria, la coordinación y la implementación de las definiciones.

b) Los desequilibrios nacionales, sectoriales y regionales producidos exigen la definición de sistemas e instrumentos de compensación de los mismos, que permitan el desarrollo de los países, sectores y regiones de menor desarrollo relativo.

c) Asimismo es necesario la elaboración de políticas sociales, de promoción de empleo y capacitación profesional y de protección a los sectores de menores recursos y más afectados.

d) Tratamiento de los problemas de los trabajadores y sociales bajo la óptica de la solidaridad y el fortalecimiento de los actores sociales, estableciendo ámbitos de participación y negociación de soluciones de conflictos existentes. Eso exigirá una revisión en la propia forma de funcionamiento y desarrollo de los trabajos no solo del Subgrupo 11, sino también del Reglamento del Grupo Mercado Común, propiciando una participación más articulada entre los distintos espacios institucionales y las representaciones del sector privado.

5. Reflexionar sobre los caminos a seguir
El reconocimiento de las cuestiones y problemas aquí apuntados deberá significar lógicamente la implementación de una profunda revisión sobre la dinámica instalada y el futuro que podrá tener ese proceso de integración.

Los aspectos que abordamos y los principios que expusimos como base para alcanzar una integración que responda a las necesidades de nuestros pueblos, nos llevan a afirmar que es urgente una reflexión profunda sobre los caminos a seguir.

En este sentido es necesaria la instalación inmediata de un Forum que implique a los distintos sectores organizados de las sociedades y, dentro de ellos fundamentalmente trabajadores y empresarios, bien con los gobiernos y los legislativos, teniendo como primer punto de la agenda, la evaluación del proceso en curso y la redefinición de caminos.

El desacuerdo con la dirección del proceso y su inflexibilidad, no es sólo nuestro, las organizaciones sindicales, sino que también surgieron de distintos sectores sociales y regiones nacionales más afectadas por los primeros impactos del proceso tal como está.

La ausencia del debate anterior con el conjunto de la sociedad implicada, ciertamente contribuyó a que se llegara a esta situación, lo que puede y debe ser corregido con la instalación inmediata del Forum, ya previsto en el propio cronograma de “Las Leñas“, pero dándole características de real espacio de participación.

Seguros de la consideración que merece la representación que aquí nos trae, respetuosamente.

Oscar Lescano    Luis Antonio Medeiros
CGT - ARGENTINA    FORÇA SINDICAL - BRASIL

Jair Meneguelli    Víctor Báez
CUT - BRASIL    CUT - PARAGUAY

Francisco C. Pegado   José D´Elía
CGT - BRASIL    PIT-CNT - URUGUAY