CCSCS

Carta a Ricardo Lagos 2000

Montevideo, 17 de abril de 2000


Sr.
Presidente de la
República de Chile
Don Ricardo Lagos
Presente


De nuestra consideración:

La crisis comercial del Mercosur, que se venía arrastrando desde fines de 1998, se agravó con la abrupta desvalorización cambiaria brasilera, y se agravó en el último mes de julio, cuando algunos sectores económicos argentinos que se sintieron amenazados por el aumento de la competitividad de los precios brasileros y la terminación del régimen de adecuación, pasaron a presionar a su gobierno para la adopción de medidas de salvaguardia, desencadenando como respuesta una dura reacción del gobierno brasilero. Frente a esa disputa, Uruguay y Paraguay también reaccionar, más moderadamente, ya que son afectados por la desvalorización brasilera y por la recesión en Brasil y Argentina, sus principales compradores.

El agravante de esta crisis fue su dimensión política -el rompimiento de las negociaciones fue considerado-. La disputa no es sólo coyuntural sino también una tentativa dramática de compensar los efectos de la recesión que afecta al bloque. El conflicto fue mucho más serio esta vez pues revela el callejón sin salida para donde nuestros gobernantes están llevando el proyecto que podría y debería ser una palanca para el desarrollo y la integración.

Si analizamos el comercio intra-Mercosur reciente, veremos que el mismo viene cayendo desde el final de 1998, lo que nos lleva a afirmar que las diferencias cambiarias apenas agravaron los problemas. El mayor componente del déficit comercial es con terceros mercados, igual que en los sectores en disputa actualmente. Por tanto, la adopción de medidas arancelarias y de corte comercial no resolverán los problemas, pero si promoverán un retroceso y el debilitamiento del Mercosur en las negociaciones con otros bloques.

Las causas de la recesión no pueden ser atribuidas al Mercosur, tienen raíces mucho más profundas y son resultado directo de las opciones políticas que nuestros gobernantes vienen adoptando desde el inicio de esta década. Los inmensos compromisos financieros asumidos con el FMI y otros organismos internacionales, principalmente por los dos mayores países, convirtieron las exportaciones y la atracción de inversiones externas, factores cruciales para la generación de divisas para el pago de los intereses de las deudas externas. Una política que no ha tenido los resultados previstos y que sólo ha servido para aumentar la crisis social.

El déficit comercial no retrocede y no creció más en estos últimos seis meses solamente porque las compras externas disminuyeron en razón de la merma del consumo y la producción. Al mismo tiempo, en los últimos doce meses, los precios de los principales componentes de la balanza exportadora de nuestros países cayeron entre 8 y 26% en el mercado internacional, lo que redujo más la entrada de divisas. Y las posibilidades de diversificación y ampliación de la pauta exportadora son pequeñas, pues la reestructuración productiva desencadenada desde el final de la década pasada -en razón de la apertura comercial generalizada y la adopción de planes de ajustes cambiarios- promovió una real internacionalización del proceso productivo y concentró fuertemente la producción -el camino de las exportaciones quedó reservado para pocos- las grandes empresas multinacionales.

Las empresas de capital medio (ni hablar la pequeña producción) y los sectores internacionalmente menos dinámicos quedaron condenados a la desaparición, ya que no tienen capacidad para competir con los precios de los importados, en el caso de los países con sobrevaluación cambiaria, o en el caso de Brasil, a pesar de la desvalorización cambiaria, no pueden revertir el grado de internacionalización anterior y promover la sustitución de importaciones de los componentes que necesitan.

Frente a ese cuadro adoptan medidas que llevan al crecimiento de la deuda interna, a mayor reducción del Estado y eliminación de cualquier política de promoción productiva y a la elevación de las tasas de interés. Factores que presionan aun más la pequeña y mediana empresa.

Las consecuencias son claras: el crecimiento vertiginoso del desempleo y de la precarización del mercado de trabajo y una fuerte compresión de los mercados internos, afectando directamente al consumo  y desencadena una vuelta más del círculo vicioso instalado y la profundización de la crisis social.

Todo nos lleva a suponer que la disminución de las tensiones después del encuentro de Presidente y Ministros, ocurrió por presiones de los grandes grupos multinacionales que tendían a perder con la suspensión de las negociaciones. Basta hacer algunas cuentas: 70% del comercio en el Mercosur es entre Brasil y Argentina, de este volumen el 70% del comercio es dirigido (o sea compras del gobierno o entre empresas) y el 36% es comercio intra-empresas. Las pequeñas empresas no representan ni el 2% del comercio intra-bloque.

Las decisiones tomadas en Montevideo el día 6 de agosto pasado, no sobrepasaron el plano diplomático y remitieron a dos grupos de trabajo -con mandatos poco definidos- la búsqueda de soluciones de una crisis de esas proporciones.

Lo que queremos decir con esta breve introducción, es que ninguna medida de corte arancelario resolverá una crisis que es estructural.

O sea, la crisis lejos de solucionarse apenas entró en una impasse. La principal decisión que nadie quiso discutir: el Mercosur será un proyecto de integración común -lo que implicaría de inmediato la adopción de políticas estructurales y macroeconómicas comunes para dar sustento a una recuperación del desarrollo- o será cada vez más una moneda de cambio en el mercado globalizado?

Por una agenda macroeconómica y social inmediata

Pero no fue para analizar las reales causas de la crisis del Mercosur, que las Centrales Sindicales que representamos decidieron hacer este documento público. La razón que nos mueve e mayor y más abarcativa.

En primer lugar para denunciar una vez más que en todo conflicto los gobiernos y elites empresariales ni siquiera mencionan o tienen en cuenta, los impactos que las medidas tomadas en estos últimos años han tenido sobre los empleos, salarios y el pueblo más pobre de nuestros países.

Al hacer el balance de ganancias y pérdidas porcentuales del comercio, para basar sus propuestas, en ningún momento colocaron sobre la mesa qué repercusiones tendrían esas medidas sobre la crisis social. Y todos sabemos cual es la dimensión del desempleo - más de 12% promedio- con picos más altos en Brasil y Argentina.

Por eso, más allá de discutir como resolver esas cuestiones queremos también discutir y proponer cambios en el modelo económico que los gobiernos insisten en mantener.

Lo que nuestros gobiernos deben hacer es justamente lo contrario, deben profundizar el proceso de integración y corregir radicalmente su dirección, adoptando políticas comunes volcadas a la promoción del desarrollo de la complementación y la cooperación económica, social y políticas, priorizando la atención a los sectores más desprotegidos de la sociedad.

En primer lugar proponemos que sea instalado  inmediatamente un grupo de alto nivel, con participación de las representación empresariales y sindicales, para poner en práctica la Agenda Mercosur 2000, de profundización del proceso de integración. Como temas prioritarios de esa agenda proponemos:


En el plano económico y productivo

 - Definición de una política regional de promoción de la producción y de incentivos a la complementación sectorial con vistas a la optimización de escala, pero fundamentalmente la generación de empleos.

 - Creación de instrumentos de financiamiento y apoyo a la reconversión productiva, entre ellos un banco de fomento en el Mercosur, captando financiamiento de los organismos de fomento mundiales, de los bancos de fomento nacionales y fondos de pensión de los 4 países.

 - Integración y cooperación en infraestructura tecnológica

- Integración de los sistemas fiscales y tributarios con vistas a disminuir
la carga de producción y de los servicios y la distribución de la renta.

- Mantenimiento de la participación del bloque en las negociaciones
externas y definición de  medidas de salvaguarda y protección al Mercosur en relación desigual que se establecería en un acuerdo con la Unión Europea y el ALCA.

A nivel institucional

- Reformulación de la estructura institucional del Mercosur creando
una Comisión de Políticas productivas, al mismo nivel de la Comisión de Comercio, que integraría los diferentes subgrupos volcados a ese tema (agricultura, industria, energía, telecomunicaciones, transportes) y coordinaría  los trabajos del grupo de tratamiento de los temas macroeconómicos.

- Fortalecimiento del Foro Consultivo Económico-Social y de la
Comisión Parlamentaria Conjunta incorporándolos como miembros observadores del Grupo Mercado Común, Comisión de Políticas Productivas y grupo de tratamiento de los temas macroeconómicos.

- Creación del Tribunal de Justicia.

- Plena vigencia de la Cláusula Democrática del Mercosur

 


A nivel del Empleo y derechos laborales

-Discusión e implementación de medidas de emergencia de protección a los desempleados y generación de puesto de trabajo recogiendo como líneas básicas las conclusiones recientemente aprobadas en la Conferencia Regional de la OIT.

 - Creación de condiciones materiales y políticas para el pleno funcionamiento de la Comisión Sociolaboral, garantizando los siguientes derechos: no discriminación, eliminación del trabajo forzoso, prohibición del trabajo infantil, libertad de asociación, libertad sindical, negociación colectiva, derecho de huelga, fomento del empleo, protección de los desempleados, formación profesional, cuidado en la salud y seguridad en el trabajo, fortalecimiento de la inspección del trabajo y derecho a la seguridad social.

- Obtención de financiamiento para la viabilización del Observatorio
sobre el Mercado de Trabajo.


Plenario Intersindical de Trabajadores-Convención Nacional de Trabajadores-PIT-CNT Uruguay

Central Unitaria de Trabajadores - CUT - Paraguay

Central Unica dos Trabalhadores - CUT - Brasil

Confederação Geral de Trabalhadores - CGT - Brasil

Força Sindical - FS - Brasil

Confederación General del Trabajo - CGT - Argentina