Montevideo, 6 y 7 de diciembre de 1999
En los últimos 15 años, la región ha debido soportar algunos fuertes impactos de la situación internacional, que trajeron graves problemas sociales.
Problemas tales como el endeudamiento externo que, por ej.: en 1987 se debía 426.000 millones de dólares, hasta el 96 se pagaron 648.000 mil millones, y en ese mismo año, la deuda alcanzó un monto de 611.000.000.000 de dólares. Esta situación, usada por los organismos internacionales, trajo las llamadas políticas de ajuste que implicaron: apertura comercial indiscriminada; privatización de las empresas públicas; reformas presupuestales administrativas y fiscales; desregulación de la Legislación Laboral, resultando de ello: menos fuentes y puestos de trabajo, informalización, precarización y marginación de trabajador manufacturero y cambios sustanciales en la cultura de nuestros pueblos.
Hay que señalar, paralelamente, el decaimiento del rol del Estado como vertebrador de la justicia social; que la PEA crece más que las posibilidades de empleo y que el PBI ha ido descendiendo, la desocupación del sector sigue creciendo al igual que la informalidad, realidad, en la cual, las mujeres y jóvenes cargan con la peor parte.
De cada 10 nuevos empleos que se crean, 9 se suman a la informalidad existente. Se puede afirmar que, entre el 30 y 50% del porcentaje de la PEA que tiene trabajo, está informalizado y, gran parte de ella, corresponde a nuestro sector con variaciones en cada uno de los países de la región.
Se debe tomar en cuenta, además, que los criterios de mediciones oficiales de la economía respecto al desarrollo de la sociedad, carecen de elementos sustanciales para medir la realidad, como por ej., la desocupación o el índice de precios al consumo. No son de recibo, por tanto, las políticas económicas y sociales que se aplican desde los gobiernos como salida a la crisis existente, por que, en definitiva, la crisis es estructural y que hace a la concentración cada vez más acelerada de la riqueza en cada vez menos manos. Sólo vasta decir que dos poderosos poseen lo que mil millones y 200 los que 3.000 millones.
NUESTRA INDUSTRIA
Antecedentes:
El sector es uno de los que más se ha mundializado y en forma cada vez más rápida. La distribución mundial de la producción y el comercio ha cambiado, radicalmente, en los últimos 20 años.
Desde fines de la década de los 60 la industria se expande hacia el Asia meridional, donde, anualmente, tiene un crecimiento mayor que el resto del mundo. Contrariamente a lo sostenido por los gobiernos de la región como políticas industriales, el Estado tuvo mucho que ver en su desarrollo. No fue solo la economía de mercado que desarrolló la industria en esa zona del mundo.
Hay que anotar que ese traslado se hace en el marco de la "competencia" y la "competitividad" neoliberal. Su resultado es que la primera nunca se desarrolló tan salvajemente y la segunda es el medio de explotación de la mano de obra, la desestructuración social y del manejo como poder de unos pocos de las nuevas tecnologías. Información, investigación producción y comercio desarrollados en la pura economía de mercado, aún en el marco de las políticas de estado, que termina en una economía sin ninguna responsabilidad social, donde se llega a los límites de las maquilas y los barcos factorías a modo de esclavitud moderna. Todo ello ha cambiado la fisonomía de nuestra industria.
REIVINDICACIONES DE LA RAMA
Dadas las similitudes que hemos encontrado en nuestros países, respecto a la economía y las políticas que se aplican, que sacuden toda la estructura laboral y social, los trabajadores de la rama Textil, Vestido, Calzado y Cuero, reivindicamos:
Crecimiento de fuentes y puestos de trabajo
La negociación Colectiva
El fuero Sindical
El derecho a la información
El derecho a la participación, somos parte de la empresa con distintos e iguales intereses
El derecho a la gestión, para que el trabajador no sea un mero ejecutor de tareas
La formación Profesional
El respeto a los Convenios de la OIT
Frenar la desregulación de la Legislación Laboral
El desarrollo social paralelo al crecimiento de la economía
Un Mercosur social, y nos solo de los negocios
Equiparación de la Legislación hacia arriba
Protección Social.
RESPECTO A LA UNIDAD
Como sector nos comprometemos a trabajar por la unidad de TODOS los trabajadores de nuestra profesión que trabajan en el Mercosur, pertenezcan a las Centrales que pertenezcan a nivel nacional y regional. Todos tenemos los mismos problemas y no hay justificación objetiva para que no luchemos en conjunto. Para ello es necesario llevar adelante convocatorias, propuestas y acciones en común.
HACIA UNA NUEVA CULTURA DE PARTICIPACION
No nos cabe dudas de que los trabajadores debemos buscar nuevos caminos para la economía, la política y la sociedad. Ya no solo como trabajadores, sino que también como ciudadanos, junto a otros sectores de la sociedad, que transitan por los mismos problemas. Se puede afirmar, que los trabajadores solos, no podrán solucionar sus propios problemas sino que tendrán que respaldarse en otros sectores sociales y viceversa.
De igual manera, difícilmente las naciones podrán salir solas de las crisis, tanto coyunturales como estructurales. En ese marco, nos toca a los trabajadores un papel fundamental en la búsqueda y ayuda para ir entramando los sectores populares que actúan en la economía, o que fueron desplazados de ella y ser vertebradores de la lucha popular. La herramienta fundamental es, entonces, el pueblo socialmente organizado, en lucha por la justicia social, a partir de nuestra propia organización y lucha.
En consonancia con ello, postulamos que:
Nuestro destino histórico, el destino de los pueblos, pasa por la INTEGRACION. La quisimos desde nuestro nacimiento como países y nos balkanizaron desde fuera con el poder del dinero y de las armas. Hoy, con la fuerza de la razón, debemos esforzarnos por la Integración del Sur y por la de América Latina y el Caribe.
Lleguemos a aranceles externos comunes a niveles que frenen la competencia desleal del exterior de la región.
Que el Estado no puede ser omiso en la instrumentación de la Justicia Social. Por el contrario, debe fijar políticas económicas y sociales para llegar a tal fin.
Se debe redistribuir la riqueza en el marco de que aporte más el que tiene más y menos el que tiene menos.
El desarrollo de la protección social y universalizaci{on de la misma.
Finalmente, postulamos la necesidad de la unidad en la reivindicación y la acción a niveles nacionales, regionales, Latinoamericanos y mundiales.
ENCUENTRO TEXTIL, VESTIDO, CALZADO Y CUERO





